martes, noviembre 15, 2005

Cartas a un profesor un tanto endiosado (Baja del burro colega)

Esta entrada se refiere en general a la gente que cree tener las llaves a todas las puertas y jamás se ha levantado a ver que hay detrás de ellas.

Dices que no hay imaginación? que ya no existe nadie que se abstraiga de las luces del televisor. Como puedo entenderte? si de mi cabeza salen personajes que están más vivos que gente con la que comparto ascensor. Y tal vez tengas razón y todo sea alimento masticado en esta generación. Según tú ya no hay por qué luchar, no nos queda ninguna revolución pendiente, hemos perdido el apetito del arte. Tal vez tu mires desde un lugar con otro prisma, te quedes anclado en tu micrófono. Puede que pertenezcas a una élite que estudio en colegios bilingües con excelsos profesores que formaban una pantalla respecto al exterior.

Yo no provengo de tu burbuja y he compartido mis segundos con gente corriente, gente que estudia carreras aburridas e inservibles (ciencias) que según tú murieron clinicamente cuando aprendieron su primera ecuación cuántica, gente que labora el campo (recuerda que Miguel Hernández era hortelano, es más recuerda que él esta entre los mejores de la lírica). Se que esas gentes tienen la imaginación intacta, que sueñan y se abstraen. Acaso piensas que no tienen sueños, que no vuelan hacía Icaria mientras viajan camino al trabajo, o mientras doblan ropa en un centro comercial al que según tus secuaces solo van retrasados e insensibles que no saben amarse con las manos, que no se quieren (que sabrás tu como han de amarse las personas). Y es más dicen que es irónico que los trabajadores se enfaden más por tener un día de descanso que por cobrar menos? sin tiempo libre quien puede soñar con otro lugar, quien puede abstraerse si tiene el tiempo hipotecado.

Probablemente muchos de ellos no quieran tener orgasmos con Kafka, ni pasear de la mano con Sócrates, incluso se emocionen con Melendi, pero no eres tu quien ha de privarles de su imaginación. No te creas en el derecho, oh magnánimo señor, de robarle su don más preciado, su única vía de escape: la imaginación.

4 comentarios:

gErT dijo...

lo poco ke nos keda es la imaginación... en este generación perdida.
Yo me perdí también entre tanto personaje, porke lo malo es kuando se tiene el manojo de las llaves de todas las puertas y uno se da cuenta de ke las puertas son de tarjeta komo en algunos hoteles.

PD: un día voy y le doy la vuelta a la klase, los alumnos mirando hacia la ventana, el profesor hacia la pared.
gErT

gErT dijo...

se me olvidaba,

si sólo fuera a un profesor estrella (o más bien estrellado...)
qué bien marcharían las kosas...

Anónimo dijo...

¿A quién te refieres?

Uqbar dijo...

a un profesor de este año de una asignatura troncal...