jueves, febrero 16, 2006

Cartas a un jóven Tomoko

Dale que te bebo, mini a mini, hemos llegado a conclusiones absurdas sobre las pocas cosas coherentes de la vida. Tomoko, hermano, etílicas y redondas son las nubes de nuestras noches. Esas que nos mecen y nos devuelven un poco de ritmo en su humo,bendito humo.

Yo cuidaré de los blogs ahora que Madrid se despierta sin resacosos viajeros de vuelta a casa. Me encargaré de robar tiempo a las letras y pulsar el botón del publicar. La distancia que nada lo puede y todo lo consigue es sinónimo de mentira. No hay distancia si dos no quieren. Bloggear va a ser difícil desde la otra parte del Mediterráneo, pero también lo es desde la meseta.

Tomoko, hermano, recuerda que el mar no es vino y está salado... la piscina tiene cloro... ay tomoko, nunca habías salido de tu blog solo! Tomoko friky ambulante que será de ti sin un hermano pequeño ignorante al que contarle tus batallitas... no te metas en lios y se buen chico.

Si jugais a los animales pidete el elefante...por lo menos siempre lleva una trompa encima

Adios Tomoko, huye sin miedo, mundoblog está a salvo

3 comentarios:

Idiomalicantino dijo...

Hay un hermano Tomoko que añoró al otro vástago en tierras de Cartago. Si Anibal eligió los elefantes por ser lentos pero seguros, tú le aconsejas el mismo animal por desearle lo mejor. En mi declaración de sentimientos universales, escrita tras regresar del otro mediterráneo, dije que "me gusta" imaginarte allí, con nosotros. Tomoko lo hacía constantemente, más veces para sí mismo que en voz alta, pero incluso cuando sólo pensaba en tí, sin compartirlo con los oídos de los demás, yo lo notoba. Eligió el elefante, se bebió un hotel, escupió el cloro de la piscina y te pensó....vaya si te pensó.

Anónimo dijo...

Sin embargo yo ví a una hormiga dócil y sencilla partir con vosotros. Ella se movía en mi mano contenta y risueña, dándole igual si yo tenía el puño cerrado o abierto. Cuando volvió, a la hormiga se le puso cara de perro, me comenzó a tratar como una pulga y a despreciarme con miradas de fondo perverso. Afortunados vosotros si ni siquiera el mediterráneo os separó.Alegraros por poder decir que sabéis qué es la amistad.
Yo creí tener una hormiga, pero por jugar a ser su amigo, el Mediterráneo se la tragó y la hizo desaparecer de mi vida .

Ahora que lo recuerdo,no era una sino dos. Ni siquiera se las llevó...tengo que verlas,cada día, a mi alrededor .

Anónimo dijo...

Quien eres?