viernes, noviembre 23, 2007

La escarcha trasnocha y cubre de aguahielo las lunas de los coches. Los niños se divierten esculpiendo en ellas mensajes con sus dedos. Mañana un repartidor en motocicleta llevará el Marca a los bares. El Aspe juega en casa pero hace tiempo que ya no va al campo a ver el futbol. No recuerda cuando fue la última vez que encontró ganas para salir a tomar un café, así que prepara una cafetera y llena un vaso casi hasta el borde. Sobre la mesa, en ordenado desorden, los albumes de fotos de la familia.

Los años, las modas, la mili, la boda, los hijos, los viajes y otra vez las bodas. El vértigo de los años se mitiga con música evocadora. Cómo ordenar los recuerdos...¿Por cronología? No son así como vienen a la mente y tampoco así se irán. Es absurdo, pero piensa que si hubiese un incendio el correrría a salvar sus fotos. A la porra el dinero o los carnés...salvando esos albumes salvaría también sus años, sus modas, su mili, su boda, sus viajes... Y nadie, allí, frente al café del domingo, podría privarle de revivir hasta el último aroma de su infancia.

2 comentarios:

lemon dijo...

Hacía tiempo que no vivía en una república, que pena que se llame de la soledad y no de la amistad, palabra que define mejor quién eres. Muchas gracias por tu texto. Un abrazo

Drew dijo...

Viajes...VIAJES!!!! Por fin en mi album saldrán fotos tuyas una vez más. Eso sí, habrá que hacer fotos mentales en más de una ocasión para no perder la magia de los momentos.