domingo, febrero 17, 2008

Deudas

Sirvan mis torpes versos
para honrar
a la estirpe del cambrón
y la manzana.


Recuerdo que la creí mayor que yo aunque la vida se nos despertó el mismo mes de agosto. Pero eso fue al principio cuando tan sólo recuerdo un mechón de pelo, más allá de aquel contraste permanecimos ajenos a nuestras pasos. No recuerdo en que momento los puentes unieron las orillas. El tiempo tuvo a bien esconder la aguja en el pajar, pero todo lo bueno siempre hubo que buscarlo con más detenimiento. Y aunque ya no tiene el mismo color, el mechón de pelo de su eterno flequillo terminó por tintar mi vida. Desde entonces fuimos vecinos de pensamientos.

Ahora, ella escribe nuestros recuerdos sentada sobre pilas de libros.Y aunque no se lo pedí, con palabras, ejerce de enfermera para mis llantos. Si alguna vez dudé al borde de algún salto mortal con doble pirueta ella fue el empujón y la red. Supo acompañar con silencio mis gritos y darme un hombro sobre el que apuntalar mis fracasos. La estirpe del cambrón me acogió en su fortaleza y la manzana de la amistad fue un pecado tan difícil de evitar... Siento que no te honra tanto como debiera este texto. Te lo debo desde hace mucho. Tan sólo unas cuantas palabras no bastan para agradecerte tanto. Quiero que sepas que estaré allí, más allá de apuntes y exámenes, tras el ocaso del pupitre para devolver cada uno de tus gestos. Siempre habrá una cama en donde yo me halle dispuesta a mecer tus resacas. Y no se donde irán a parar mis huellas pero en algún sitio quedó firmado que los faros de tus mejillas alumbararán mis noches.

viernes, febrero 15, 2008

Despertar flamenco

"y si tengo frío busco candela"
Universal,
como los mechones de pelo
de una Venus salida del mar.
El útlimo Traste
tras San Francisco.
Huele a humo
de tango gitano.
Un tributo a la nocturnidad.
Los chavales traen su guitarra
para que las hagan sonar.
Vendrán los payos a aplaudir
y las niñas guapas a cambiar las palmas.

miércoles, febrero 13, 2008

Banalización

Una vez que les perdió el miedo aquellas dos palabras se convirtieron en un comodín. Al principio las decía convencido de que estaba en lo cierto. Más tarde, cuando la monotonía invadió su café de las mañanas, las empleó para rellenar huecos en mensajes de texto sin sentido. Tuvo que utilizarlas casi sistemáticamente, eran aburridas y, aun siendo sentidas, carecían de la fortaleza de otros días atrás. Por lo general eran su cláusula de escape para terminar conversaciones telefónicas que no llevaban a ningún lugar . Cuando llegaron las discusiones esas dos minúsculas porciones del diccionario fueron un reclamo para llevar la disputa a su terreno. Empezó a decirlas otra vez con miedo, pero esta vez no por miedo a esas dos palabras, por el miedo al fin que no es sino miedo a tener que mudar de monotonía. Cuando la llama del rencor prendió la traca final esas palabras permanecieron ignifugas a la pirotecnia. Sin embargo, ya estaban polisémicamente tocadas de muerte. Ahora, cuando las oye en otras bocas siente repugnancia, pero toma aire y respira sereno con el placer de saber que no va a tener que usarlas en mucho tiempo.

domingo, febrero 10, 2008

Retrato de una mujer con analíticas

A veces se llena un vaso sólo con hielos y se sienta delante de la televisión a ver esas películas amarillentas que pone Antena 3. Chupa el hielo y cuando ya está lo bastante gastado lo muerde en pequeños pedazos. Dicen que es una manía que tienen los anémicos. Son gente rara, de pequeños muerden las paredes en busca de yeso, pero ellos no tienen la culpa, es la falta de hierro en la sangre. En su pueblo creyeron que siendo tan blanda nunca encontraría novio. En realidad en su pueblo siempre tratan de emparentar a cualquiera. Sobre el banco de la concina hay muchas latas de berberechos y de mejillones. Un médico le dijo que las tomara porque el hierro de las lentejas no se asimila. Lo malo es que ella es alérgica a ciertos metales y sólo puede comer conservas de vez en cuando. Es frágil, es pálida y tiene miedo a los animales. Aún así no le faltan hombres que codicien sus sábanas. Ella de vez en cuando acepta y se ríe para sus adentros: si se enteraran en el pueblo. Compra el País los domingos por la mañana y dentro del periódico esconde el Pronto, no quiere que le vean envejecer. Algún día pasará por casa y se quedará a comer, su madre le regañará por no tomar un poco más el sol y sus sobrinos le mirarán con lástima. Ella volverá a casa y se pondrá un vaso sólo con hielos. Los morderá con rabia y esperará a que algún pretendiente nuevo llame a su puerta.

martes, febrero 05, 2008

Años más tarde
le confesó
lo inevitable
"No me gustó
que sin ser puta
me llamaras cariño
el primer día".
A ella le dió igual
pensó lo que todos ya sabían
"no seas moñas...
yo sólo te quise por tu dinero"

lunes, febrero 04, 2008

He visto tus caderas
caminar serpeteando
sobre el estrecho horizonte
que recorren los hombres a tu paso.

He visto pues,
como te miran
quienes desean tus noches
como les embelesas
para después fingir
no darte por enterada.

Y sin embargo,
de camino a casa
en tu coche,
soñarás que alguien desea
tu alcoba, tu sien
y tu silueta
pero también
que en la soledad de sus versos
algún hombre te escriba
un poema,
como este.
El mar
se mece en otros vientos
y el sol sólo sale
para que los faros descansen.
No te apenes si no puedo crear
a tus ojos
un octubre
con su palacio de invierno.
No me juzgues mal
No.

El miedo se disipó
y tras las huellas de enero
quedaron las orillas divididas.
Tu del otro lado.
Allá dos sombras que
se aman sin amor.
Sus labios helados
mascullan frases que no entienden.


Y mientras aquí
las noches empiezan a acortar
al alma el pan no alimenta
pues sólo perdura
lo que nuestra piel
no alcanza a tocar.
Te pasaste la juventud labrándote el futuro. Después lanzaste sobre los surcos las semillas. Y todo para qué. Cuando el fruto quiso madurar tu vida ya estaba podrida.

sábado, febrero 02, 2008

El sonido canibal de una tripa rugiendo le despertó. Aquel regazo había dejado de ser lecho. Se abrazaron en la oscuridad pero ya era de día. Él tomó su reloj y miró la hora. "Me podrías traer el desayuno a la cama", pero él tenía trabajo y ella se estremeció cuando el roce de su barba le irritó la piel. Se tuvieron en mente todo el día. Hablaron con desconocidos sobre el catálogo de azulejos o la lista de invitados. Él le llamó a las dos. Ella llamó a su madre a las cuatro. Él le llamó para avisarle de que no iría a cenar. Ella trató de no dormirse pero despertó, ya en la cama, a las dos de la mañana. Olía a café con tostadas. "Pensé que te gustaría con dos terrones".