viernes, junio 27, 2008

Pequeña reflexion de verano

Allí, frente a aquel mar sus ojos miraban hacía adentro. El mismo horizonte salino y el mismo sol de justicia alumbran ahora a un hombre muy distinto de aquel niño que jugaba desnudo y sin pudor en la orilla. El salitre le tiraba de la camiseta y le molestaban los hombros por el sol, sin embargo no podía moverse. También desde aquella posición la arena le abrasaba las plantas de los pies pero se dijo que es mejor pisar en caliente que hacerlo en falso. Al anochecer regresó a casa y descorchó una botella de nostálgia. Es tan duro reconocer que no es el mar el que ha cambiado.

sábado, junio 21, 2008

LVII

Somos un par
aunque a veces cueste
mantener el equilibrio
aunque tus lágrimas
acristalen nuestra casita
con vistas al mar.
Somos un par
con motivos suficientes
para quedarse para siempre
en el colchón.
Somos dos madejas enredándose
a la pared de los días
aunque cueste seguir vivos
y se abrasen nuestras ganas
al fundirse con el calor.
Somos dos y a veces
cuando el sol sale
amaneces en mi espalda
y también somos sólo uno,
un sólo par dejándo a un lado
las convecionalidades del amor.

jueves, junio 19, 2008

LVI

Ahora que es verano
y me hiela tu frialdad
nuestros cuerpos
se separan
simulando la pangea
en mi colchón.
En esta geografía aislada
queda mi espalda
ahogada en el fondo
de un oceáno de sábanas
y rompen las olas
en los besos que ya
no sabemos darnos.
Tal vez, si lo ignoro
algún día tus dedos
arriben de ultramar,
como barcos de conquista,
para atracar en las playas
que te descubran mis encantos.

miércoles, junio 18, 2008

LV

Fue aquella noche
de luna roja
en la que comprendí
que no hacen falta cuchillos
para atravesar la piel
basta con que un beso
a destiempo me bordee
para quedarme aquí
herido de desengaño.
Guardé para ti
mis latidos
y ahora me he quedado
escupiendo contra el viento
todos mis planes
y no importa
sabré salir a la calle
a buscar otro rincón
pero ya no habrá nadie
que habite ese lugar
al que seguís empeñados
en llamar corazón.

lunes, junio 16, 2008

LIV Graduación

Se nos acomodan
los segundos en los bolsillos
y cuando, por fín,
una decisión nos atañe
buscamos en los demás
la respuesta a nuestras dudas.
Pensábamos cuando nos matriculamos
que sabíamos remar a contracorriente
porque todo era tan distinto
a como era todo antes.
Nos creímos cuando empezamos
mayores de lo que somos ahora
igual que ahora nos creemos más viejos
de lo que llegaremos a ser algún día.
Somos tan dados
a las películas lacrimógenas
que algunos practicarán
la nostálgia del regreso
mucho antes de empezar el viaje.
Por lo demás, llegado el día
nos encorsetaremos en trajes absurdos
planchados únicamente para la ocasión
y antes de que el amor nos empache
brindaremos en una barra libre
de whiskys y mentiras
por los días que pasamos
inventándonos las noches

LIII

La lluvia ya se fue
solo quedan las marcas de barro
que dejan las gotas en los coches,
tal y como queda la resaca tras el alcohol
o como quedan moratones de amor
tras las noches en vela.
En la calle el agua aplacaba la alergia
ahora, Madrid es un mar de estornudos
donde se irrita el asfalto.
El sol brilla en los cristales
y en las medias lunas
que dibujan los escotes
en tus pechos de cereza.
El aire lleva tu nombre
y así, en este país de mangas cortas
cada vez cuesta más
encontrar motivos
para aislarse del mundo
en una biblioteca.

sábado, junio 14, 2008

LII Again (Alone)

Debí hacerles caso
a aquellas voces
que me alertaron
pero es que cuando uno sueña
con adueñarse de un amor
deja de ser dueño
de uno mismo.
A veces los trayectos más largos necesitan de vagones de paso. Un viaje de larga distancia requiere montarse en trenes de pequeño recorrido que unan un punto con otro. Son necesarios para avanzar. Sin embargo, aunque pueden parecer más incómodos, la mitad de las veces esos trenes desvencijados son los que nos descubren las maravillas del viaje.
Y qué.
Nadie le va a preguntar a ese tren que siente cuando los pasajeros se montan en él. La mayoría de veces el pasajero se apiada del estado de los asientos o de la falta de luminosidad. Pero el tren está ahí, dispuesto a hacer su recorrido, sin quejas, disupesto a ser utilizado por cuántos necesiten de sus servicios. Claro que cada vez le cuesta más remontar la misma vertiente de la montaña de desengaños. Cada vez le cuesta más abrir sus puertas. Cada nuevo trayecto deteriora un poco más la sala de máquinas.

viernes, junio 13, 2008

LI Viajes de vuelta

Tengo un pasaporte completo
de trayectos a la nada
donde acuñé mis hojas
con sellos de países
en los que creí
que el amor habitaba.
Fue por creerme capaz
que conseguí orden de expulsión
en todo corazón
en el que quise quedarme
más de dos meses.
Tengo un reloj que marca
las horas mas lentas
cuando tu no estas
y ya no quiere solplar
más viento en mis velas.

L Retiro y despedidas

En los reencuentros
siempre hay alguien
que se despide...
deja paso una amor
a otro amor menos furtivo
que regresa.
Y mientras en tu andén
anuncia un pitido
el fin de la distancia
me rasco yo las picaduras
que ayer nos hicieron
en el parque los mosquitos.
A lo lejos un tren llega
y dos labios se unen,
quedo aquí yo
como un calcetín desparejado
al final de la colada sucia.

XLIX

Viernes y no vienes,
te buscado toda la mañana
entre los pliegues
de mis sábanas vacías
entre los precipicios
que deja tu silueta
cuando te marchas de mi colchón
Viernes y no vienes
y madruga un pelotón
de balas perdidas
que deambulan sin destino
pero impactarán
contra la coraza
que salvaguarda mi corazón
Es viernes y no vendrás
y la cerveza no sabrá a cerveza
y el whisky tendrá sentido,
viernes y mis palabras huecas
no saldrán de mi garganta
para no tener que encontrarse
con el eco que deja tu cuerpo
al ausentarse de mi habitación.
Es viernes y no soporto
esa horrible manía tuya
de no visitar a los enfermos,
aunque mi enfermedad se fingida
aunque no exista más medicina
que reencontrarme contigo.
Cuando esta noche practique el recuerdo
se apagarán las luces, morirán mis ganas
y a oscuras en mi cama
me preguntaré
por qué...
¿Por qué es viernes,
yo estoy sólo
y tu no vienes?

lunes, junio 09, 2008

XLVIII Stop

Si el tiempo se detuviese
no habrían guerras en el televisor
ni tratados de paz en los libros
y yo podría besarte
como besa el agua las orillas.
Si las agujas tristes del reloj
quebrasen en tu muñeca
te haría una pulsera
con los segundos que hemos perdido
negándonos a oscuras.
Ojalá pudiera aislarme
de los latidos de las horas
que avanzan irremediablemente
hasta la despedida.
porque si el tiempo no existiese
en un sólo instante descubrirías
que necesitas quedarte conmigo
como necesita la noche al día.

XLVII

Fue tarde.
No le crecieron las hojas
a aquel árbol que se secó
de tanto regarse a destiempo.
Anunciaba el calendario
la llegada de un verano
lleno de soledades estivales.
Pero fue tarde.
No era tiempo para apostarse
a doble o nada el corazón
así que no hubo partida
y tampoco ganadores.
Una tormenta de agosto
arrastró en las ramblas
el latido perenne
de unos versos fugaces
que tuvieron dueña por unos días.
Fue demasiado tarde.
Las agendas ya han envejecido
los suficientes años
como para aprender
a no despertarse sudando
en mitad de una noche fría,


...aunque tropecemos siempre
contra la misma piedra,
aunque nos lamamos siempre
las mismas heridas...

XLVI

Si te veo marchar
y agitas tu mano al viento
como hacen las actrices
en las despedidas
me sentiré absurdo
sin tu sonrisa
como un punto negro
en mitad de un planeta
que ya no gira.
A estas alturas de la vida
si no fueras verdad
todo lo demás
me parecería mentira,
y en nuestro final
aguantaría el chaparrón
en una casa con goteras
o en una calle sin paraguas
por que si tu no fueras tu
yo ya no sería.

domingo, junio 08, 2008

XLV Feria del Libro

La Torre de Telecomunicaciones
despunta anocheciendo
en las últimas luces
de un Madrid que se derrumba
entre tus manos
y los cristales empañados
que dejan tus despedidas en mis gafas.
A este mundo absurdo
de túneles subterráneos y peatones ausentes
no le importa que nuestro amor
a veces no sobreviva a los domingos.
Las avenidas que llevan hasta mi habitación
no soportan que sólo existan canciones
que hablan de nosotros
como tampoco yo soporto
ver como se aleja
en la lluvia dispersa de la noche
el brillo fugaz de tu matrícula.
Antes,
desde el asiento de atrás del coche
veía a tus ojos mirar el tráfico triste
que a estas horas está poblado de sombras grises
que regresan a casa para habitar sus ausencias.
Ahora,
en esta celda sin barrotes en la que vivo,
mi colchón es sólo un lecho
y mi corazón un órgano atrofiado
que necesita de tus labios
para redimirse de su soledad.

martes, junio 03, 2008

XLIV

Tu me preguntabas la lección
y yo repasaba tu cintura
trantando de memorizar el tacto
de tus labios subrayados en rojo.
Te desesperaba que en mi cabeza
no hubiera más materia que tu cuerpo,
que mis manos manchadas de tinta
recordaran del tirón
los apuntes de otras noches
y olvidasen por completo
el estudio de esa mañana.
No se si fue la falta de sueño
o nuestro exceso de peligro
pero al esquematizar mis sentimientos
llené la hoja de tachones
para que no pudieras leerla.
Supongo que todo quedó más claro
cuando me sorpendiste con aquella chuleta
en la que en mayúsculas y en negro remarcado
escribí para que no te olvidaras
de que "prefiero rozar hoy tus piernas
a acariciar mañana el aprobado".