lunes, junio 16, 2008

LIII

La lluvia ya se fue
solo quedan las marcas de barro
que dejan las gotas en los coches,
tal y como queda la resaca tras el alcohol
o como quedan moratones de amor
tras las noches en vela.
En la calle el agua aplacaba la alergia
ahora, Madrid es un mar de estornudos
donde se irrita el asfalto.
El sol brilla en los cristales
y en las medias lunas
que dibujan los escotes
en tus pechos de cereza.
El aire lleva tu nombre
y así, en este país de mangas cortas
cada vez cuesta más
encontrar motivos
para aislarse del mundo
en una biblioteca.

2 comentarios:

Cariátides dijo...

Pechos de cerezas, a pares como las cerezas.

Enredada dijo...

aislarse del mundo...
imposible.
besos