martes, julio 15, 2008

LXVI

La historia la esciben los que ganan,
muy bien, hagamos una excepción.
Nos conocimos cuando moría el invierno
y antes de que llegara la primavera
ya se soñaban mis versos con tu almohada.
Galopamos sin herraduras por el anonimato
en busca del oscuro camino de los amantes
que se dejan llevar por las últimas luces
que no saben donde ir pero no quieren separarase.
Después, cuando las horas pedían explicaciones
tratamos de evitar que nuestros cuerpos chocaran
pero en mitad de un domingo sin madrugada
colisionaron mis labios con tus ganas
y prendieron los besos en nuestras sábanas.
La única opción de apagar nuestro ardor
fue dejar que tu aroma rompiera en la noche
y mezcladas mis manos con tu sudor
hicimos que el mundo bajase su persiana.
Está bien, historian los vencedores:
nos conocimos cuando el invierno moría
y antes de que el verano madurara
aprendí que no iba a convencerte
así que aquí, donde el mundo no es redondo
siempre tienen espinas las flores que huelen bien
y el mar se cobija entre las rocas
para no tener que romper la espuma
donde antes crecieron nuestras rosas.

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