miércoles, julio 30, 2008

LXVIII La calma final

Ya nadie tendrá que esquivar mis besos de despedida
será mejor así, sin labios que chocan desesperados
al final de la partida, no todo fue tan malo,
aprendí que el amor es para los enamorados.

Por eso, no necesito ver arder pasajes a países extranjeros
y tampoco puedo asirme a la fragilidad del calendario
no fuí yo quien escogió el frío en mi cuerpo
y tampoco tengo derecho a otros besos en otros labios.
Se que todavía hay barcos de guerra en las dunas
todavía encallan huellas de mujer en mi cama
pero cuando pensé que todo estaba en calma
quedó mi recién restaurado orgullo en ruinas.

Soy el pasado, media cuartilla en un álbum de fotos
que alumbra el candil de un corazón con telarañas
cundo recuerde en blanco y negro las cosas que pasaron
seré sólo un leve recuerdo en vuestras entrañas.
Soñarán mis pasos con la línea imaginaria de humo
que dejó un cigarro mal apagado en la ventana
y cuando se apaguen los rescoldos de la felicidad
me abandonaré en casa a la oscuridad de las persianas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

lo importante compañero es que tengamos colillas que recoger de la ventana, aunque queden mal apagadas siempre es mejor que nada.
y en cuanto a lo de recogerte en la oscuridad de tus persianas, eso mejor dejalo para más adelante,por que esta noche hay un tal jack que te espera en la azotea de la mayor de las plazas.
by kbs.

pulgueta dijo...

Sólo espero que cuando te abandones nos hagas un hueco a la sombra de tu botella a los demás desencantados.