lunes, agosto 18, 2008

Se atavió la noche con su abrigo de estrellas
mientras ellos se despedían con un beso gélido
entre las huellas de un abrazo traicionero.
No supieron si quiera que debían decirse
y así regresaron otra vez a casa
como regresan las palabras que nunca se dijeron.
En ese camino entre la punta de la lengua y el pensamiento
empezaron a practicar el deporte de echarse de menos
Una vez en cama más por vicio que por amor
el buscó su recuerdo bajo sus párpados
y ante la imponente blancura de sus ojos
la halló desnuda y despierta con la boca llena
de las palabras exactas para desarmar su cuerpo.

1 comentario:

Enredada dijo...

esas palabras que no se dicen... y que de pronto desarman.
genial