domingo, noviembre 16, 2008

Bodegón de naturaleza tóxica

Dos colillas comparten el mismo vaso. Donde hubo calor queda ceniza, donde hubo fuego arde la ausencia. Ambas coquetearon con las mismas bocas, ambas se consumieron en el mismo espacio. Esparcidas en la concavidad absurda de un recipiente para huevos pasados por agua que la funcionalidad y pragmatismo han convertido en cenicero. Hace varios días que la dejadez las mantiene ahí, como la prueba irrefutable de la existencia de la muerte. Apuradas hasta el filtro en bocanadas ávidas de nicotina, desaparecieron en unos labios carnosos para corraborar la ironía gris del morir matando. El aire caliente ascendió y el baile tóxico del humo se perdió entre las rendijas. Ya sólo quedan dos colillas inmóviles apuntalando el universo muerto al que pertenecieron. Probablemente de camino a la basura el recipiente se me escapará de las manos y explotará en un funeral de pequeños trozos de cristal. Entonces probablemente nadie suelte una lágrima y mientras recojo todavía habrá quien piense que aquellos besos cancerígenos ahora sólo son cenizas.

4 comentarios:

Purple Haze dijo...

mmmm... besos cancerígenos... en realidad son con los que disfrutas...

Incomprendida dijo...

y realmente disfrutamos con lo que sabemos que no nos conviene...

Laura SG dijo...

Sutil descripción de lo que fue, de lo que a pesar de todo se marchita.

Abrazos

Enredada dijo...

Impresionante Uqbar, tus palabras hoy lo dicen todo.
mil besos
volviendo...
Rox