domingo, mayo 24, 2009

Zu ihr

"Nuna lausche unsren hochesängenvon neuem der Gespriesnen Ohr!
Es tön in frohbelebten Klängendas Lied aus jeder Brust hervor"
Richard Wagner

Yo acompañe a Tannhäuser
en su regeso a Venusberg
y antes de perder su rastro
me habló de sus pecados.

Tannhäuser había olvidado el dolor
su voz ya no era aquel chorro viril,
sólo entonces encontró la soledad
y sintió la necesidad de redimirse.

Le costó tanto descender aquel monte
que ahora su vuelta era un duro castigo,
que a cada paso dinamitaba su conciencia.

Su fé bien ameritaba otro final
su valentía merecía con justicia el perdón
sin embargo el mundo envidiando su pasado
le había condenado a regresar a los brazos
de una diosa ahora despechada.

Cuando cubiertos de harapos
divisamos el cortejo de Venus
un peregrino que regesaba de Roma
me tomó por el brazo y me detuvo.
Me habló del milagro del bastón reverdecido,
el sentenciador había sido sentenciado.

Corrí entonces a buscar a Tannhäuser,
para comunicarle de mi boca el fallo divino,
ya sólo pude encontrarle expirando.
el caballero había aceptado su última afrenta.

Cuando vimos llegar el vernáculo cubierto de flores
algo brotó también en nuestra mirada.
Desde entonces todos los peregrinos buscamos
y tal vez algún día encontremos
una Elisabeth que nos aguarda
y que nos apartará del camino.

miércoles, mayo 20, 2009

Este edificio que usted contempla
se levanta con la arrogancia del ignorante
y encierra los vicios de Narciso
que empañan la virtud de los sabios.
De qué libertad hablamos
si todavía no crecen aquí
entre la maleza de los panfletos
las hojas de fértiles de los libros.
Coincidirá conmigo profesor
que para atribuir sin contemplaciones
a una facultad la condición de facultad
debe arder el fuego de la duda
y no las brasas del temor a la columna.

Mire a a los caras que se aburren,
son las mismas que critican con necedad
el placer de la lectura
y encontrará en todas ellas
a los valientes que violan al lenguaje
por un puñado de exclusivas.

Mire a sus colegas apoltornados
como temen al lápiz
como huyen del pensamiento activo,
mire como blanden la lengua
ante la masa que escapa del poeta
y dígame si alguna vez ejercieron
más profesión que la de cínicos.

Y cuando por fín desaparezca
el rubor en sus gestos
coincidirá conmigo profesor
que, entre usted y yo,
esta facultad todavía no existe.

martes, mayo 19, 2009

Caminaba por el eje suicida que traza la muerte
entre el busto de Larra y el viaducto de Segovia.

Primero divisé el fugaz rayo de tu estela
después tronó el sonido de tus labios.
Fue entonces,
te vi por primera vez
irrumpiendo en una escena
a la que nadie te había invitado.

Tenías nombre de mujer y cuerpo de quimera
pero eras la más firme afirmación
de mi necesidad de huir de esta ciudad
que sólo se llama Madrid entre mayo y octubre.


Fue la primera vez y tal vez la última,
dos décimas antes de la lluvia
probé el insípido sabor de la nada,
creí en tu mentira
por eso, al abrazartek
sentí como la plenitud del vacío
golpeaba todas mis convicciones.


Los coches empujaban palmeras de agua
y bajo el furtivo paraguas de la duda
te fuiste por donde habías llegado.


Cuando la humedad me devolvió al mundo
constaté que aunque nada había cambiado
ya nunca nada volvería a ser igual.

Desde entonces pienso sin firmeza
que todas las respuestas existen.
Permanecen inertes en la naturaleza
tendidas sobre el hilo del tiempo
esperando a que alguna vez
por algún motivo fugaz
tengamos el valor de imaginarlas.

miércoles, mayo 06, 2009

No ha hecho falta, en este caso,
la aparición inesperada de Walter Gropius.
Mi alma mucho antes se fue con otro,
desde entonces no sé muy bien
que jurisdicción gobierna en mi mirada
me cobijo en el fraude de mis pensamientos
recostando las miserias de este mayo desnudo
que en otros años me dió crédito.

No ha sido necesario, por esta vez,
que se me diagnosticara un fallo en la válvula.
Mis latidos carecían de compás mucho antes,
desde entonces sólo he podido juzgarme
sin que otros labios poblaran mis intenciones.
Cayó sobre mí como un lobo sobre la carne
la etiqueta merecida de mediocre
sin que hiciera falta para ello que nadie muriera.
Si no he tenido tiempo de engendrar ideas
cómo pudiera haberme perpetuado en un vientre.

Sin embargo lo peor de todo para mí es
que antes de mi muerte nunca habré sido capaz
de escribir si quiera una sola sinfonía.