El dolor me serpentea las piernas
y recorre las grietas de esos golpes
que se asieron a mi pasado.
Son esas muescas esculpidas directamente
sobre el blanco lunar de mis huesos
las que recuerdan mis tropiezos
las que regresan siempre con el frío.
Duele como el aviso gélido
de una soledad que hiberna
preparándse para el solsticio.
Dejadme sólo,
aun no he tocado fondo.
Año 2012. Año par.
Hace 6 días