domingo, abril 25, 2010

Ghobadi

Tan huérfano
como salir de un cine
tras el destello de luz
que precede al camión de la basura.

Tan sucio
como aquella servilleta de bar
donde apuntamos nuestros números
y que se perdió en la colada.

Tan vacío
como la partitura del tiempo
que preferimos gastar
en las ganas de llorar.

Tan triste
como el parpadeo verde
de un despertador de acordes menores
que recuerda tus ojos en la oscuridad.

Y todo esto lo he aprendido
porque en todo este tiempo
no había encontrado
nada tan perfecto
como tú.