jueves, mayo 20, 2010

Tiene tu contraventana escrito un nombre
pero no puedo leerlo desde fuera
por eso he pasado toda la tarde
buscando tornillos para una escafandra
con la que sumergirme en ese mar
sin que la presión achate mis palabras.

Estoy arruinado en ánimos
y siento como los recuerdos
desdibujan de nuevo mis cicatrices
en una eventual puesta a punto de la nostalgia.

Te advierto de que hoy estoy insoportable
he visto como juegan a encajarse
las piezas de un puzzle que ya nadie usa
y yo que soy un diógenes ávido de sentimientos
he dejado a mis quimeras salir a tu reencuentro.

No tenemos remedio
guardo siempre en mi desorden
un problema para cada solución.

miércoles, mayo 19, 2010

Nocturno

Cuando un claro de luna
acaricia el embalaje de mis días estériles
con su sonrisa felina
me compadezco de lo felices
que parecen los vecinos en sus ventanas.
Entonces recuerdo aquel boli barato
y la mancha de tinta roja que dejó
al diseccionarme en dos mitades:
la tuya y la de todos los demás.

Llego casi siempre a casa sin ganas de comer
pero devoro con avaricia las sobras.
Después saciado el apetito
alimentado el remordimiento
dejo que el chirriar del colchón
acompañe al sonido de Quintero León y Quiroga.

Puedes llamarme imbécil
pero todavía no he aprendido
que la última copla
siempre es la que peor sienta.

miércoles, mayo 05, 2010

Miércoles

Podría atreverme a decirte que
no hagas planes para mañana
por si acaso si la veleta de los jueves
nos da por un momento una tregua
y paso a buscarte a las ocho.

Podría decirte que ésta tarde
traigas tu cámara de fotos
porque esta vez por fín
quiero que reveles todas mis intenciones.

Podría reducir a cenizas tus preocupaciones
amueblar con mis risas tus cabreos
inventar un idioma esperando alguna cola
brindarte con mi arritmia dos bailes
incluso besarte en los labios antes de irte.

Y aún así, aún así tampoco existirías.

sábado, mayo 01, 2010

Audiencia

Trasnochando te han visto
formular la química del silencio
ahogar tus penas en la ausencia
buscar en los bolsillos rendijas
y en las rendijas huecos
por los que poder escapar.

Ya en la madrugada,
cuando es indecente mirarse a los ojos
te han encontrado las farolas
abrazado al último taxi
para sentenciar la noche
para dilapidar las últimas monedas.

Después, cuando nadie puede verte
caes a plomo en un colchón con grietas
y empiezas el inventario del fracaso
Siempre, siempre te falta lo mismo.