miércoles, mayo 19, 2010

Nocturno

Cuando un claro de luna
acaricia el embalaje de mis días estériles
con su sonrisa felina
me compadezco de lo felices
que parecen los vecinos en sus ventanas.
Entonces recuerdo aquel boli barato
y la mancha de tinta roja que dejó
al diseccionarme en dos mitades:
la tuya y la de todos los demás.

Llego casi siempre a casa sin ganas de comer
pero devoro con avaricia las sobras.
Después saciado el apetito
alimentado el remordimiento
dejo que el chirriar del colchón
acompañe al sonido de Quintero León y Quiroga.

Puedes llamarme imbécil
pero todavía no he aprendido
que la última copla
siempre es la que peor sienta.

3 comentarios:

Le0 dijo...

Cada día me dan mas ganas de aplaudir.

Sofí Garzón dijo...

Sentido, SENTI2, sentidó, espacio y comprendo.

Madame JuJu dijo...

precioso :)

saludos al autor/a!