domingo, septiembre 26, 2010

Kino-oko

Mientras caía he oído a lo lejos ¡hombre al agua!
Olas del Mar Negro acariciaban mi estatura
qué inmensa es la incertidumbre a recorrer
hasta llegar a la próxima orilla.

No siento la necesidad de ahogarme ante la cámara
el mar se contrae y regresa tras mi espalda
no me asusta la oscuridad del infinito
aparto gota a gota el camino de regreso.

Cada vez oigo más cerca silbar las balas,
ya llega el siglo XX con su sombrero de espinos.
Hay un motín en un barco de guerra
los pájaros disparan contra las escopetas.
Qué frío está éste mar de Ucrania.
al despertar la ventana estaba abierta
y el grifo del baño goteaba.

1 comentario:

Magenta dijo...

No sé por qué el nombre de este poema "Kino-oko" me recuerda a lo que me decía una profesora. Me decía que yo iba dibujando siempre sin pensar, así a tientas, probando cómo quedaba, que siempre dibujaba "chino-chano".
Y hasta aquí mi comentario absurdo del día. :)