jueves, diciembre 29, 2005

In memoriam


Triste fué tu despedida, cuentan que lo útlimo que acertaste a escribir en las paredes de aquel reformatorio para adultos de Alicante fué: "Adiós camaradas, adiós amigos despedidme vosotros del sol y de sus trigos, adiós..." . Gracias Miguel por darnos tu tus vientos, tus rayos y tus sueños que no cesan. Pero dejemos que tú poeta te presentes a ti mismo:

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.

Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.

Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándole a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.

Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.

Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
Y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.

Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.

Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.

Teme que se levante huracanado
del bando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.


Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.

Miguel Hernández
Gracias Miguel, hoy Orihuela es tu pueblo y el nuestro...

Sinónimos (parte I)


Simple/Sencillo: Dícese de cosa u objeto con escasa dificultad.



El vecino de arriba es sencillo
El vecino de arriba es simple

Destendente

No es cierto que sea un ser destendente. Mi tendencia es no tender a nada. Siempre estoy cerca de todo, la gloria y le fracaso en un solo segundo. Cuando camino por la calle noto que la gente gira y piensa: "mira, todo eso es lo que no se va a llevar este año".

martes, diciembre 20, 2005

Fin del Otoño en República Soledad



Otoño
Canela al viento derramas tus virtudes
en las sombras que iluminan los caminos
Llueve y salpican las nostálgias
tras el cristal empañanado del destino
Ya te vas con tu manto de hojarasca
a buscar otras latitudes donde envejecer
Yo me quedo en este invierno
esperando que otro año vuelva a amanecer.
Sin tu olor Madrid no es nada
el campo muda, la lluvia escampa
te alejas raudo camino del sur
pero aun diviso tu marrón sabana.
Contigo aprendí a saberme
un jóven perdedor dichoso
Comprendí que volar
es mirarte cada tarde a los ojos.
Viejo Otoño, viejo amigo
reparte tu colores en libertad
siempre quedará un hueco para tus ramas
en las entrañas de está soledad.