lunes, diciembre 14, 2009

El dolor me serpentea las piernas
y recorre las grietas de esos golpes
que se asieron a mi pasado.

Son esas muescas esculpidas directamente
sobre el blanco lunar de mis huesos
las que recuerdan mis tropiezos
las que regresan siempre con el frío.

Duele como el aviso gélido
de una soledad que hiberna
preparándse para el solsticio.

Dejadme sólo,
aun no he tocado fondo.

miércoles, diciembre 09, 2009

Habito vuestras caras ocultas
y soy esa sombra que os acoge
cuando nada es lo que parece.
Me escogéis a mí para ello
porque nunca hago preguntas
y tampoco espero respuestas.
Después, por el mismo motivo
cuando ya no necesitáis un hombro
me abandonáis en mitad de la nada.
Hoy te veo sujetarte el sombrero
para no despeinarte en tu cita
mientras, apoyado sobre la barra
yo me encargo de pagar la cuenta.

martes, diciembre 08, 2009

Contaminación

El tráfico duerme este martes
en que los píos muchachos
y las opacas viudas
le guardan novena a la virgen.
Las cúpulas florecen en otoño
desdibujando el cielo y, también,
las rectilíneas obsesiones de la clase alta.
Amanece Madrid entre brumas
y se echa a dormir en la intempérie
como un borracho que no encuentra llaves.
Madrugan los escasos trabajadores
que no gozan de la clemencia divina
de una jornada laboral entre sábanas.
La ciudad se caldea entre bostezos
mientras baja la venta de ejemplares diarios.
Por lo demás,
escasea el petróleo de tus labios
y, sin embargo, prendido a tu último beso
la combustión de mi cuerpo es casi perfecta.

lunes, noviembre 23, 2009

Condenado

Hoy he vuelto a ver
como se desteñía la noche
en el cristal de mi ventana.
Tu y yo, sólo somos ya
escombros de distintas ruinas

Me gustaría irme en silencio,
sin levantar polvo a mi paso,
a algún camino sin trazas
que pasara por ningún lugar.

Estoy vacío de apetitos
y no quisiera volver a escuchar
como ruge la tripa del pecado
ávida de nuevos remordimientos.

Ya no persigo vientres fértiles
en los que enjendrar mis pasiones
porque el fruto de mi empeño
se pudrió siempre en el suelo.

Así que ahora,
diez minutos antes del partir
aprendo a borrar mis huellas
para que nadie me encuentre
porque aunque mis delitos
no merecieran ningún amor
sé que me juzgarán
y aunque yo tenga como coartada a la poesía
el tiempo acabará por dictar mi sentencia.

domingo, noviembre 22, 2009

Sigo la matemática del fracaso
esa que me hace participar
de la furia melancólica
que otorga el alcohol a tu ausencia
e insulto a las parejas que van de la mano
o arremeto contra los anuncios de colonia.

Hoy, mientras lamento mis fotos
sufro el cosquilleo del domingo
como un niño que no ha hecho los deberes
porque aunque tal vez no debierasas saberlo
desde hace un tiempo
salgo sólo para encontrarte
y me encuentro
cada vez más sólo cuando salgo

Sé que no voy a convencerte
pero no puedo no volver a intentarlo.

viernes, noviembre 20, 2009

Mis motivos

Sé que siempre estas ahí
escondida en alguna parte
atendiendo a mis silencios
avanzando a donde yo sólo
nunca puedo llegar.

Sé que aunque yo te abandonara
tu nunca me dejarías caer
porque desde hace mucho tiempo
no existe ningún salto
del que no me proteja tu red.

Sé que sois las únicas mujeres
que nunca me fallarán
la manecillas que marcan mi tiempo
el ánimo que me empuja en el andén
cuando yo no puedo si quiera parpadear.

Sé que cuando mi mundo se atasca
lo haces rotar sobre tu eje
y aunque nunca nos digamos nada
y aunque la distancia amargue mis tardes
basta con pensar una vez en ti
nombrarte en mi tristeza
y encontar un motivo para volver a creer.

lunes, noviembre 02, 2009

Siempre es el mismo camino para los que no saben cómo se ha de andar. Nuestras huellas siempre se pierden en el mismo cruce de calles. Qué importa a qué lugar me dirijo o de qué desastre vengo, si al final una voz nos llamará a lo lejos y correremos hacía allí. Sin importar qué habrá después del apagón y qué sombras dejamos ahora atrás. Siempre es el mismo camino y ambos sabemos que no tiene final.

lunes, octubre 19, 2009

Pide dos que ya pagamos luego.

Todos bailaban salvo el camarero
le vi morir al chocar con tu mirada.

No me intimidan tus maneras
a estas alturas deberías saber
que si es imposible me es necesario.

Corre, vienen a buscarte.

lunes, octubre 05, 2009

Mírate a la cara y míranos odiarnos,
¿no te da risa haber llegado a este punto?
sólo somos un montón de ropa sucia
que ha confundido sus costuras
y que ahora espera una colada que le redima.

He de decirte que cuando te fuiste bajé a la tienda
y me compré aquel kit completo de destrucción bíblica.
Ahora tengo siete plagas recorriendo mi pasillo
y dos ciudades que arden en mi colchón.

Puede que antes quisiera matarte de una pedrada
pero aprendí que nadie es lo suficiente grande
como para ser un gigante.
Mírame a la cara y escúpeme si quieres,
bastará con que te arrepientas antes de cerrar los ojos.

martes, septiembre 22, 2009

El otoño regresó en un trueno,
eran tus ojos, me estaban mirando.
Aquellos labios eran en sí
la eucarestía del pecado

Las gotas te acariciaban con cuidado,
parecía que llovía para todos excepto para ti.
Mientras, jugabas con la idea de marcharte
sin olvidar en el camino ningún zapato

Me hablabas sobre el futuro
y aunque podría haberte bebido de un trago
me ahogué en tu vaso de agua.

No supe preguntar tu nombre
y ahora tu recuerdo no paga las deudas
tal vez porque para cuando salí a buscarte
el próximo tren ya no admitía viajeros.

sábado, septiembre 12, 2009

Francia/Dinamarca/Italia/Madrid

Llovía sobre las ramas
y el rumor de las hojas
parecía un piano a punto de parir.

Era triste pero estabas feliz
nos besamos las dos mejillas
y Erik Alfred Leslie compuso su Gymnopédia
para que pudiera acordarme de ti.

Te vimos partir aquel fin del verano
Malasaña ya te cabía en los bolsillos
y Europa aguardaba al tacto infinito de tus pestañas.

Leíamos en tus cartas que estabas bien
y yo atrapaba en mi memoria
todas las gotas de lluvía que caían en Madrid,
pero no supe visitarte a tiempo para regalártelas
y una noche el azar te devolvió con la marea.

Ahora, cuando os oigo contar vuestras historias
siento crecer un agujero negro en mi nostalgia.
Porque no se puede ser poeta y embustero
porque sólo te esperé aquí
por miedo a que no supieras volver.

miércoles, septiembre 09, 2009

Políticos

Nos trataron como a un mueble sueco.
Al reconstruir nuestros pilares
olvidaron incluir dos piezas.
La segunda fue la memoria.

lunes, agosto 24, 2009

Sé que la encontraré otra vez
y durante un tiempo
atribuiré a su espalda
todas las puestas de sol.

Mi canción será como un péndulo
y mis labios como unas brasas.

Ella buscará el máximo placer
done yo siempre espero el mínimo dolor.

Después se irá por donde vino
y harto de verla volver
cada vez con un nombre distinto
oxidaré mi cerradura
para que ninguna llave vuelva a girar.

miércoles, julio 29, 2009

Aspe, madrugada del día 28.

Al abuelo Pepe, un hombre bueno.

Hoy, en algún lugar resuenan,
huecos de honda nostalgia,
carros y mulas con borlones negros.

En ese rincón, también,
tirita de frío el carbón inglés
y llora de pena el seis doble.

Qué lejos quedan las Islas canarias
escondidas en la triste melancolía del tango
Puente el Baño 348, segundo piso y taller.

Te miro mientras fuera
anuncia un gallo vacío de rabia
los primeros cantos de la última mañana.

En tu ojo estéril y entreabierto
todavía brilla el clavel rojo de galán
asido a la solapa del tiempo.

Tal vez miras para asegurarte de que al final,
siempre quedan los nietos y se marcha el abuelo,
de que aunque muere el hombre, ya nace el recuerdo.

viernes, julio 17, 2009

Cualquier día habrá otra guerra,
algo así como la Tercera,
y hasta que los vencedores
no hagan películas de ello
no sabremos quienes son los buenos
y quienes eran los malos.

Esta vez no necesitarán despertar los tanques
ni siquiera harán falta las balas,
bastará con activar la guerra submarina
que hace tiempo flota en nuestras venas.

En esa otra guerra,
aflorará el residuo tóxico del amor a la nación
como desperdicios de los que no supimos deshacernos,
y enfrascados en el uso de un léxico absurdo
como "fuego amigo" o como "bomba inteligente"
nos escupiremos unos a otros
lenguas de fuego, ráfagas de odio.

Cuando esa guerra llegue,
antes de que la bauticen como la Tercera,
seguiré al pie de la letra el manual de los cobardes
pues siempre pensé que es mejor salir corriendo
que anidar cien años de odio hasta la revancha.
Será un alivio haber muerto antes
de que los generales llamen a fila a los poetas,
pues aunque prometan setenta años de reediciones
yo no quiero que mi apellido y mis proezas
tales como salir huyendo de los uniformes
adornen el alféizar de mis viejas ventanas.

martes, julio 07, 2009

Fui un estúpido,
huí de todas las personas
que alguna vez quisieron
aliviarme el vinagre de las heridas.

Así,
en mi patria libre de insultos que devolver
en ese rincón solitario del colchón
me creí tal vez a salvo de derrotas.

Por eso,
fui siempre la vía de servicio
de pasiones con tres carriles
y disfruté de mis contradicciones
hasta que el amor me dejó en la cuneta.

Concierto dolor

"This was in another century
Somewhere near the summer’s end
The fahrenheit was frightening
I was awake the whole weekend"
The lucksmiths

Les escupí dos veces la misma gracia
y a la tercera ya nadie se rió.

El público estaba sentado
y el batería tocaba de pie.

Yo no quería quedarme en casa
y ellos se dejaban escuchar.

Hasta allí me siguieron las deudas
y también tuve que pagarles la entrada.

Fue como abrazarse en el vacío
antes de astillarse la columna.

Nos separaban seis estaciones de metro
y dos océanos hasta las antípodas.

Juro que no los había visto en mi vida
pero cuando acabaron me sentí muy mal.

Me mantuve toda la noche despierto
por si regresaba a mi dolor la amnistía del olvido.

Ya no hubo remedio.
Cuando se apagó aquel escenario
la ausencia volvió a crecer como un tumor
y aunque quise volver a cerrar los ojos
ya no encontré motivos para soñar.

martes, junio 30, 2009

Paquetes, ropa y libros

Yo te quise como sólo se quiere
a quien no se puede querer
porque tu me hablabas
como sólo hablan
quienes deben callar.

Después para huir en paz
tiroteaste mi recuerdo
y yo desangré mi memoria.

Hoy, ordeno entre la ropa de invierno
los restos de las últimas palabras
que dejaron nuestros encuentros.

La entrada de aquel concierto
es hoy un pase para el infierno
en el que yo traté de retenerte
y tu no quisiste quedarte

Después te olvidé en otros labios
y tu encontraste tu mitad
sin embargo, ante un nuevo julio
la nostalgia te da otra oportunidad.

Las mudanzas son perversas
y aunque no quise volver a practicarte
ahora tengo repartidas en cajas
las últimas caricias de nuestra felicidad.

sábado, junio 27, 2009

"Big full moon shinin' up above,
Cuddle up, honey, be my love"

Cuando por fín viva en Vesta
bailare you can´t catch me entre las rocas
sin importarme el qué
sin agobiarme por el cómo.

Rebanaré las distancias de un brinco
para sentarme en la curva de un cráter
a escuchar como acaricia Holst desde lo lejos
la belleza pura de sus planetas.

Cuando habite solo en mi asteroide
mataré moscas a meteoritos,
y aceptaré con una menor gravedad
los desplantes que nos hace el Universo.

Aparcaré mi Flight Deville en Ceres
y escupiré contra el Hubble
para no tener que sentirme otra vez
sólo como un insecto
sobre el que Madrid fumiga.

lunes, junio 15, 2009

Inspiración acentuada

"todas las palabras esdrújulas, como los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas" Alvaro de Campos

Ella tiene un cuerpo escondido
tras el veneno del desorden.
Yo, un corazón manirroto en despedidas.
Algunas noches viene y bailamos hasta las doce
después se va y nunca olvida ningún zapato.
Así se me pasan las noches hasta que regresa
porque tiene el capricho por vicio
y la nocturnidad como castigo.

Nunca la espero y no siempre me encuentra
pero a veces nos disfrutamos en soledad
tendidos sobre el refugio del silencio
o escondiendo nuestras palabras
en la solapa de las corcheas de un claro de luna.

No es la más bonita y ni siquiera la más ocurrente
no la comprendo y ni siquiera la amo
pero cuando regresa con un café en la mano
puedo perder toda una tarde admirando sus frases
siento que podría quedarme toda la vida a su lado.

Después, cuando siento que se va a ir
me enfado por su impuntualidad en las visitas
y ella me manda a fabricar esdrújulas,
hoy sólo pude escribir
la música es el código de las últimas lágrimas.

viernes, junio 12, 2009

La naturaleza muerta en el tejado
las manos del artista
los versos del poeta
el suma y sigue de la barra
el sonido a sal del campanario
los llantos de cerveza.

La noche en un rincón
las canciones sin orquesta
el silbido de la estación
la vía muerta del escritor
el último punto de un colchón
la estela de un cometa.

Las olas de un can can
un ministerio del verbo amar
el vuelo raso de los años
el escote de una amiga
el gol fantasma de un adiós
el final de la décima sinfonía.

La luz molesta del despertar
el recuerdo en el espejo
mi olvido en las persianas
las gotas de lluvia de la ducha
el eco perdido de un coche
solo los pasos necesarios
las ganas de incluir un nombre
cuando se hace inventario de la noche

miércoles, junio 10, 2009

Invierno

Frente a él son ya los padres de un abuelo, los nietos de un niño. Lo ven encorvado sobre el sillón, enroscado sobre la edad, como va desaprendiendo los años que ha vivido. A penas sí acierta a respirar o a comer y hace tiempo que las manchas de canela pigmentan una piel cada vez más pegada al hueso, un tejido que se tensa en un arco imponente a cada respiración. Lo ven dormitar y despertar en sliencio como un intermitente que no entiende de días o de noches. Y sin embargo, a veces, cuando no duerme y siente fuerza, con motivo o sin motivo, se encabrita con cualquiera como si dentro de él pudiera romper las cadenas que le sujetan a su demencia. Al rato desaparecen sus fuerzas pero la atmósfera del enfado persiste en el ambiente durante toda la mañana.
Cada vez es menos frecuente la sorpresa. Antes todos anotaban mentalmente las cosas que olvidaba, ahora todos celebran si la memoria le hace un guiño. A veces se acerca a la ventana por su propio pie, como para demostrar que sigue mandando sobre su cuerpo, y sin embargo, un tropiezo le recuerda que hace tiempo que dejó el lápiz y tomó el olvido.
Cuando sale al parque a pasear y parece un capitán al que su guardia de asalto custodia, los vecinos le presentan respeto y mantienen en forma sus recuerdos. Él disimula con la cristalina verdad de sus ojos, con el asentimiento fugaz de sus manos. Ya nadie se engaña, todos saben que aunque el mundo se resista a dejarle marchar, cada día es un nuevo paso hacia su falta. Tal vez el paso trabajoso de un abuelo, quizá el trote desbocado de un niño.

martes, junio 02, 2009

No practico ningún ismo
tampoco sigo a los ultras,
sin embargo, odio la tibieza
que paraliza los impulsos
de unos hombres cada vez más técnicos
de unos placeres cada vez más artificiales.

Evita a un corazón templado,
que no hace falta que distintos ojos
siembren siempre la misma mirada
porque quien ni siente ni padece
no puede soñar palabras
que americen sobre las aguas del cambio.

Un pueblo que esconde sus destellos
bajo el telón de acero de las modas
naufraga contra su pasado
está dispuesto a repetir su historia.

Atrévete a mirar
prepárate para ver.

domingo, mayo 24, 2009

Zu ihr

"Nuna lausche unsren hochesängenvon neuem der Gespriesnen Ohr!
Es tön in frohbelebten Klängendas Lied aus jeder Brust hervor"
Richard Wagner

Yo acompañe a Tannhäuser
en su regeso a Venusberg
y antes de perder su rastro
me habló de sus pecados.

Tannhäuser había olvidado el dolor
su voz ya no era aquel chorro viril,
sólo entonces encontró la soledad
y sintió la necesidad de redimirse.

Le costó tanto descender aquel monte
que ahora su vuelta era un duro castigo,
que a cada paso dinamitaba su conciencia.

Su fé bien ameritaba otro final
su valentía merecía con justicia el perdón
sin embargo el mundo envidiando su pasado
le había condenado a regresar a los brazos
de una diosa ahora despechada.

Cuando cubiertos de harapos
divisamos el cortejo de Venus
un peregrino que regesaba de Roma
me tomó por el brazo y me detuvo.
Me habló del milagro del bastón reverdecido,
el sentenciador había sido sentenciado.

Corrí entonces a buscar a Tannhäuser,
para comunicarle de mi boca el fallo divino,
ya sólo pude encontrarle expirando.
el caballero había aceptado su última afrenta.

Cuando vimos llegar el vernáculo cubierto de flores
algo brotó también en nuestra mirada.
Desde entonces todos los peregrinos buscamos
y tal vez algún día encontremos
una Elisabeth que nos aguarda
y que nos apartará del camino.

miércoles, mayo 20, 2009

Este edificio que usted contempla
se levanta con la arrogancia del ignorante
y encierra los vicios de Narciso
que empañan la virtud de los sabios.
De qué libertad hablamos
si todavía no crecen aquí
entre la maleza de los panfletos
las hojas de fértiles de los libros.
Coincidirá conmigo profesor
que para atribuir sin contemplaciones
a una facultad la condición de facultad
debe arder el fuego de la duda
y no las brasas del temor a la columna.

Mire a a los caras que se aburren,
son las mismas que critican con necedad
el placer de la lectura
y encontrará en todas ellas
a los valientes que violan al lenguaje
por un puñado de exclusivas.

Mire a sus colegas apoltornados
como temen al lápiz
como huyen del pensamiento activo,
mire como blanden la lengua
ante la masa que escapa del poeta
y dígame si alguna vez ejercieron
más profesión que la de cínicos.

Y cuando por fín desaparezca
el rubor en sus gestos
coincidirá conmigo profesor
que, entre usted y yo,
esta facultad todavía no existe.

martes, mayo 19, 2009

Caminaba por el eje suicida que traza la muerte
entre el busto de Larra y el viaducto de Segovia.

Primero divisé el fugaz rayo de tu estela
después tronó el sonido de tus labios.
Fue entonces,
te vi por primera vez
irrumpiendo en una escena
a la que nadie te había invitado.

Tenías nombre de mujer y cuerpo de quimera
pero eras la más firme afirmación
de mi necesidad de huir de esta ciudad
que sólo se llama Madrid entre mayo y octubre.


Fue la primera vez y tal vez la última,
dos décimas antes de la lluvia
probé el insípido sabor de la nada,
creí en tu mentira
por eso, al abrazartek
sentí como la plenitud del vacío
golpeaba todas mis convicciones.


Los coches empujaban palmeras de agua
y bajo el furtivo paraguas de la duda
te fuiste por donde habías llegado.


Cuando la humedad me devolvió al mundo
constaté que aunque nada había cambiado
ya nunca nada volvería a ser igual.

Desde entonces pienso sin firmeza
que todas las respuestas existen.
Permanecen inertes en la naturaleza
tendidas sobre el hilo del tiempo
esperando a que alguna vez
por algún motivo fugaz
tengamos el valor de imaginarlas.

miércoles, mayo 06, 2009

No ha hecho falta, en este caso,
la aparición inesperada de Walter Gropius.
Mi alma mucho antes se fue con otro,
desde entonces no sé muy bien
que jurisdicción gobierna en mi mirada
me cobijo en el fraude de mis pensamientos
recostando las miserias de este mayo desnudo
que en otros años me dió crédito.

No ha sido necesario, por esta vez,
que se me diagnosticara un fallo en la válvula.
Mis latidos carecían de compás mucho antes,
desde entonces sólo he podido juzgarme
sin que otros labios poblaran mis intenciones.
Cayó sobre mí como un lobo sobre la carne
la etiqueta merecida de mediocre
sin que hiciera falta para ello que nadie muriera.
Si no he tenido tiempo de engendrar ideas
cómo pudiera haberme perpetuado en un vientre.

Sin embargo lo peor de todo para mí es
que antes de mi muerte nunca habré sido capaz
de escribir si quiera una sola sinfonía.

martes, abril 28, 2009

El Universo,
nacido a vuerza de colisiones fortuitas
entre una colmena de asfalto
y un viejo nido de sábanas limpias,
se me contrae en el último compás de espera.

Esta noche,
en la que por primera vez
siento el zumbido de los años
empotrarse contra el quitamiedos de mis dudas,
el mundo que soñaba comerme se me atraganta.

La prudencia,
a la que tantas veces evité
a la que tantas veces después he buscado
cuando ya no se puede encontrar,
se alistó a la batalla de mis calendarios.

Nada soy sin mi pasado,
ayer, el último trago
fue como llevar flores a la tumba de mi infancia.

miércoles, marzo 25, 2009

Medianoche 2/3

Sucede siempre del mismo modo.

La encuentro perdido entre los bancos
cuando ya no me queda orgullo ni tiempo.

Primero la observo de pies a cintura
y me detengo al sur más inmediato
justo al pie de mi deseo asimétrico.

Nunca soy soy capaz de cruzarle la mirada
tal vez, para evitar que su parpadeo absoluto
se convierta en obstáculo invisible a mis sueños.

Para evadirme finjo leer cualquier libro cercano
pero todas letras esculpen al unísono sus labios,
entonces mis nervios se asoman al abismo
y quedo inmóvil frente a su sombra
mientras el universo late en segundo plano.

Cuando se va la realidad se me despierta
y su ausencia me trae de nuevo a la nostalgia.
Después, a medianoche sobre mi colchón
me entretengo con su recuerdo,
pero para entonces ya sólo soy capaz de imaginar
el enigma de su voz y 2/3 partes de su belleza.

martes, marzo 10, 2009

Papá

Sigues al sol hasta las cimas
en ese laberinto de sendas
que tus huellas descifran
que tus pasos alimentan.

Arriba, das la cara al valle
y otorgas tu espalda al mundo
mientras dejas que el tomillo y el cantueso
te arañen el aroma de la nostalgia.

Cuando el planeta se nos escapa por poniente
y la tarde blande su último eco
sobre la piel tersa de la noche
regresas una vez más al camino.

Fuera habrá quien no entienda
que enmarañado a ese refugio de la soledad
late el universo de tus pensamientos
se esconde el secreto de tu calma

Pero aquí, mientras abres la puerta
y respiramos tu olor de montaña
una sensación invade la casa
y todo vuelve a girar.

viernes, marzo 06, 2009

F/*

[brillaba en el silencio
la tercera variación de Goldberg]

Antes de tu visita

yo tosía mi propio canon
ensimismado en un libro
que hablaba de García Madero.

Algó iluminó la ventana,
el fuego entre las estrellas
fue la amenaza precoz
de aquel recuerdo incandescente.

No me atreví a mirar dos veces
por miedo a que tu desnudez fuese real
asi que apuré mi asfixia y cerré los ojos

Fue entonces cuando lo ví arder entre mis pupilas
con la furia mansa del sol de poniente.
Era tu cuerpo, se estaba descifrando.

Sentí como se rendían mis párpados
que hasta ahora te eran insurgentes.

[En aquel sueño estabas tú
yo te cobijaba en mi cauce
y aunque eras muy distinta
me acostumbré a ti
como el río se acostumbra a la corriente]


Recuerdo que al despertar
ya no Lucía el fuego entre las nubes
y tu ausencia me helaba el sudor.
Supe entonces que tal como viniste
te irías a ocupar otros sueños.

[Y ya no quise volver a dormir]

domingo, marzo 01, 2009

Vieja habitación.

Mi pared es el refugio
de una arista de mi infancia
desde donde se tripulé los domingos
desde donde practico la nostalgia.
El dietario donde se escriben
las mayúcsculas de los días
y el punto final de las noches.
Mi pared esconde el rumor
del mar del puerto Ítaca
allá donde se mecen mis sueños
entre las las grietas de la mañana.
Mi pared es, tal vez,
mi única noción de patria
mi único lugar de estancia
la silueta enegrecida de mi cuerpo
sobre la sombra blanca de mi calma.

lunes, febrero 16, 2009

Vi al invierno extinguirse entre sus labios
con el último brillo de aquel escote de luna creciente.
Recuerdo que ella tenía una sonrisa tóxica
con la que me hubiera dejado contaminar
pero su mirada estaba llena de grietas
y quiso jugar a derrotarme con sólo una frase.

Mis labios se apuntalaban en la noche
pero la sangre me hervía bajo los párpados
la ví perderse con el agravante de la nocturnidad
y antes de que la moneda cayera por alguna cara
utilicé un último guiño para encender su recuerdo
en mitad de la penumbra de mi habitación vacía.

Me perdoné mi fracaso y su reproche
y deseé que sólo yo reparara en ella aquella noche.

martes, febrero 10, 2009

Bipolar

Mi mal humor es
un refugio frágil
que se derumba con el viento
y cuando río,
mi sonrisa muere
en un destello que arde
sobre la geografía de la noche.

Una palabra, tal vez dos
y el tacto del tiempo
sobre la costumbre pendular
que alberga mi ánimo
me sirven de coraza.
en la busca de un par
que nunca enuentro.

Tal vez porque ya no creo
en las medias mitades
tal vez porque para mí
ya sólo hay luz o hay silencio.
Caminarás con la cabeza alta
entre el silbido de las balas
y el llanto de los niños,
entre el frío que soportan
los que perdieron sus casas
mientras la noche arde en sus tejados
en un cielo de bombas
en un infierno de estrellas.

Pero tu sabes que mañana
el trayecto del sueño
comienza en el polvo
que levanta tu rabia.
No te han matado,
ellos no contaban con eso,
te levantarás esta noche
y te sacudirás la tierra,
sortearás los cadáveres
vadearás los cráteres
y desde ese lugar
donde las bombas
siempre caen en el mismo lugar
saldrás a la calle para contarlo.
Sólo el silencio es la muerte
y cuando creas ya no queda nada
todavía nos queda la voz.

miércoles, febrero 04, 2009

Mamá

Tumbada frente al mar
tu mirada se nutre
de pequeñas decepciones
y de sutiles alegrías.

Para que cicatrice tu rutina
juegas con el horizonte
y te dejas ir con las olas
hasta que tu piel se arruga
en torno a ese baile de pliegues
crecido en la yema de tus dedos.

Sacudes la toalla y la tarde
y la noche emerge entre la arena
después, en el coche
mientras vuelves a casa
y el salitre te escama la espalda
escuchas la música de siempre
y nuestro mundo vuelve a girar.
Las palabras que nunca te digo
tú ya las conoces en otros versos
pero te son extrañas en mis labios.

Guardo silencio por miedo
a que confundas las curvas de mi amor
con el vuelo de un ave pasajera.

Tengo una colección de poemas para disparar
duda de mí y teme mis manos
como yo dudo de tu amor y temo a tu silencio.

Llamada perdida

No comprendo por qué me llamaste
y tampoco por qué mis latidos
se han amalgamado al ver tu nombre
sobreimpresionado en la pantalla del tiempo.

Suena tu voz ya sin el tacto del cariño
y busco las señales del viejo amor que nos unía
en los requiebros de tus frases inocentes.

Preguntas si yo estoy bien
e imagino en mi cama que lo haces
sólo para poder descansar sin remordimentos
mesando otro cabello sobre la almohada.

Llueve y tantean tus palabras mi nostalgia.
Estaba bien
pero me siento mucho más sólo desde tu llamada.

viernes, enero 30, 2009

Nunca era lunes o martes, ni siquiera domingo. Siempre era aquí, allí o ahora. Las noches se encandenaban a los días sin que él percibiera el más mínimo cambio. En cierto modo, habitaba sobre el tiempo, como si poco importara el mes o el año que anotaban sus congeneres en las agendas. En esa posición podía, según los últimos apuntes de su nuevo trabajo, habitar para siempre extratemporalmente, es decir, aquello a lo que vulgarmente conocían los literatos como eternidad. Se familiarizó con otros términos menos metafóricos a través de un libro que su abuelo había adquirido, a peso, para rellenar las estanterías del salón y que desde entonces había permanecido arrumbado en la misma posición. En cierto modo cumplían su objetivo, pues ese era el único cometido de aquellos tomos: arrumbarse majestuosamente para las visitas. Así fue como anidaron en su interior las primeras dudas. Después llegaron las licenciaturas y posgrados y finalmente creyó que debía escribir una tesis con la que doctorarse e ilustrar así a la comunidad científica con las posibilidades que ahora abrían su descubrimiento y aquella nueva dimensión atemporal para la ciencia.

Uno de esos escasos ratos en los que el dormitaba, porque fuera del tiempo tampoco importa mucho el descanso, soñó con Sol. Sol era la camarera que servía cafés en su época de estudiante universitario y a la que recordaba ahora, desde sus instintos, como la aspiración máxima de la feminidad. Una mujer elocuente y bella, en cierto modo universal, resistiendo al envite de los pedantes, periodistas y borrachos, cuando no las tres cosas, que poblablan las barras del Dilema después de comer. Soñó con ella colmando todo esos influjos sentimentales que él, desde su posición de rigor científico, tanto obviaba. Al despertar no le dió más importancia, y prosiguieron los segundos sin atarse al calendario. Sin embargo, varias veces despues, mientras mecia sus pensamientos en una de sus escasas cabezadas volvió a dar con Sol. Así fue como decidió volver a la barra de aquel bar, que por entonces ya no se llamaba Dilema, sino Eureka! y donde encontró a un tipo gris con bigote negro y canas blancas que servía cafés a los pedantes, periodistas y borrachos. Al cerciorarse de la extinción de la estrella guía de sus tardes juveniles sintió una arcada recorrer sus adentros y vomitó en el baño. Todavía era joven, todavía era hasta cierto punto atractivo, pero al mirarse al espejo, por primera vez en los últimos años, atisbó las primeras entradas, descubrió los primeros excesos. Sintió peligrosamente la cárcel móvil del tiempo reptar por sus entrañas. Jamás concluyó su tesis.

miércoles, enero 28, 2009

Bebía. Casi siempre al llegar a casa desde el turno de mañana de su clínica médica. Había visto de cerca tantas veces la muerte que se bajaba una estación antes en el metro asustado por la velocidad con la que se le escapaba la tarde entre los dedos. Después se dejaba caer desde Jacinto Benavente, leyendo el cartel de la redacción de Solidaridad, apartando la vista del monumento de los Abogados. Y es cierto que bebía y no lo es menos que la mayor parte de las veces lo hacía solo frente a la ventana, pero esas ocasiones, cada vez más frecuentes, no incurría en el alcohol por el carácter ebrio de sus pensamientos y tampoco por el nulo respeto que profesaba hacia la vida, en particular a la suya, como solían pensar sus escasos, y cada vez más breves amigos. Bebía por el sabor vidrioso del cristal y por la lámina de madera que se posaba en su garganta y a la que él atribuía, todavía en plena posesión de sus facultades, una capacidad de clarificar sus ideas, hasta el punto de dejarse recorrer por una sensación de amor hacia la poesía, hasta el punto de escribir en el reverso de alguna revista los versos descarriados de sus relaciones rotas, nacidas casi siempre muertas.

Es cierto que ella era una abstemia convencida y que cada se vez sentía, y también lo estaba, más sola cuando sus compañeros de trabajo incurrían en la costumbre de las cañas tras ocho horas de contabilidad funcionarial, de las cuales tan sólo dos eran hábiles, en un departamento del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, otrora de Agricultura y Pesca. No probaba gota, ya no por sentirse más casta y pura, si no porque toleraba el alcohol como el hígado, en caso de tenerlo, de una hormiga, y no quería, como otras noches, terminar con una resaca espantosa en la cama de algún celador del Ministerio. Así que cada tarde rechazaba la invitación de las corbatas y volvía a casa remontando la calle Atocha, mientras disfrutaba del estado hipnótico en el que le sumía el tránsito de peatones y coches que se arremolinaba en torno a las rotonodas y se estiraba hasta los semáforos. Al llegar a su estudio, organizaba las cartas y se daba una ducha para despues pasar a limpio los poemas que había escrito en el doble calco amarillo y rosa de los formularios B.14-2 y que había aprendido a escribir en las horas muertas de su despacho de recursos agrarios.


Se chocaron en la puerta y subieron juntos en el ascensor. Sonrieron lo justo y se hablaron lo mínimo. Aunque ambos hubieran preferido una conversación distendida y amable que mitigara la soledad de su noche se separaron sin mediar palabra, ni siquiera un tenue hastaluego, ni siquiera un tequiero. Uno desembocó con sus pasos al portal B del quinto piso y en mitad de ese Delta solitario emergido en el desván el otro fue a parar al portal A del mismo. Al llegar a casa él con una copa, ella con el aroma del jabon entre los dedos, escribieron un poema sobre el otro y jamás supieron que ambos se conocían desde antes, que ambos se amaban en sus versos.

domingo, enero 18, 2009

A veces, las estrellas no se reflejan en la escarcha
y el rumor de tráfico se atraganta en el insomnio.
Entonces bajo el asfalto arde el infinito
donde se cruzan las líneas paralelas
presas de aquel punto de fuga
en el que se edifican las percepciones.

Nos encontramos y sin conocernos
nos saludamos entre la mala hierba perenne
que crece al margen de las baldosas
como puntos cardinales de un mismo mapa
como vértices de un eneágono abierto
a una ciudad de múltiples dimensiones

Cerca del fin las avenidas desembocan en la madrugada
para interrogar de un soplo nuestras miserias
y pagamos el peaje de la huída
a ese lugar donde me arde Madrid
como crestas de olas que viajan rumbo a Ítaca
Allí donde en tus labios
se mece por un instante el tránsito del deseo
para inventar en un segundo el mar de Madrid

Y,
es tan preciso ese momento
que siempre justifico que al día siguiente
una supernova estalle en mi cabeza.

martes, enero 13, 2009

Me viene el amor,
ya lo siento doler
en las esquinas del silencio.
Llega, ya llega,
como un temporal
donde el único frío
es el miedo a la asuencia.
Ya me viene
y empieza a doler.
Si hiere antes de llegar
que importará de quién.
Sólo es la soledad de un corazón
frente al enigma de una mujer.
Porque los poemas son destellos
que no exigen un asiento perpetuo
me escondo en este segundo
para verter mi meteorología.
Así, desde esta fotografía velada
dicto ese parte del tiempo
con el que anuncio mis pálpitos
conocedor de que nunca acierto
la previsión errante de mis pasos
como aquella mañana de otoño
que caminaba alegre hasta la muerte
como aquel día que hallé tus ojos tristes
sonriendo para mí en el origen de la vida.

Por que mi amor es efímero,
mi verso frágil es el clima del alma.
Me hablaron torpemente de ti
en uan noche en que la escarcha
traficaba con mi déficit de abrazos.
Madrid expulsaba su bilis
para contaminar de humo los bares
donde te habían visto con otros
apoyada en la canción cálida
de un cristal empañado.
Y me dolió,
como duelen las palabras al partirse
para unirse al último tomo del diccionario.

Solsticios

Es tan injusto que la noche más larga
de todas las que pueblan el calendario
sea una fría muesca en el fusil del invierno
que ojalá pudieramos invertir el orden
para contemplarnos desnudos bajo una luna
que amarrase estrellas fugaces frente al puerto.
Del mismo modo muere un junio vacío
donde el día más largo del año
es tan sólo una tarde eterna de verano.
Si yo supiera cambiar para ti la noche por el día
nos cobijariamos del viento tras las ventanas
para que después al caer la tarde
en un ocaso furtivo lejos del crepitar de las farolas
nuestros cuerpos anudados sobre la fragilidad del tiempo
iluminaran firmes el camino al paraiso.

viernes, enero 09, 2009

En la ventana bailan
espesos copos de nieve,
que como balas heladas
coquetean con nosotros
debatiendo su ataque furtivo
entre helarnos de lleno el corazón
o tatuarnos para siempre la memoria.

Dibujan frías diagonales
como los besos que nos dimos
cuando aun no existía el invierno
uno a uno copos frágiles
derretidos a destiempo
por el suave tacto de tus labios
o por el ardor guerrero de las mañanas.
Uno a uno nada,
mas juntos nos sepultaron
sin remedio alguno
bajo las sábanas,
y después llegó el hielo
tus resbalones,
mis caídas
y la fragilidad de nuestras pisadas.

Fue inevitable arojar la sal y decirnos adiós en una de esas despedidas que no precisan de último beso. Al menos hasta que otra de esas nevadas nos despierte a voces una mañana para reclamar que volvamos a unir entre la nieve mis versos, nuestros labios y tus balas.

jueves, enero 08, 2009

He llegado a la ciudad y las calles ya estaban frías. La mañana estaba por terminarse antes de empezar a calentar siquiera el día en las baldosas y los niños celebraban con sumisa alegría el regreso a un patio gélido donde se amontonaba el griterío. El precio del pescado asciende del mar a las nubes y yo he vuelto a pisar el asfalto cuando se escondían tras las persianas los ojos que no quieren mirar a la calle para así poder imaginar que todavía pasas tú por su portal. En estos días, anochece prematuramente sobre las avenidas y el soplo de viento arrecia en las rendijas de las ventanas que avivan las pesadillas con su quejío grave. Antes, por la mañana, el tren se retrasó y me dió tiempo a pensar, en voz baja, como se piensa en los trayectos de ida y vuelta. Estoy sentado en la primera piedra de una nueva casa que está por construir. Aquí, un papel en blanco hace las veces de plano de obra. Puedo sentir la silueta del futuro resplandecer tras las esquinas, agazapadas en el calendario, flotando en las agendas. Esta vez no vuelvo, sólo llego. Ayer nacía un niño, hoy crece un hombre.