lunes, febrero 16, 2009

Vi al invierno extinguirse entre sus labios
con el último brillo de aquel escote de luna creciente.
Recuerdo que ella tenía una sonrisa tóxica
con la que me hubiera dejado contaminar
pero su mirada estaba llena de grietas
y quiso jugar a derrotarme con sólo una frase.

Mis labios se apuntalaban en la noche
pero la sangre me hervía bajo los párpados
la ví perderse con el agravante de la nocturnidad
y antes de que la moneda cayera por alguna cara
utilicé un último guiño para encender su recuerdo
en mitad de la penumbra de mi habitación vacía.

Me perdoné mi fracaso y su reproche
y deseé que sólo yo reparara en ella aquella noche.

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