miércoles, abril 30, 2008

XXIX Celos.

Se habían visto
mirarse
cada uno desde su nido,
cobijarse bajo las alas
para espiarse a lo lejos.
Una mañana
uno de los dos
venció el miedo
y se dieron la mano
para volar
como dos gorriones
hasta un banco
lleno de pan.
Durante un tiempo
la abundancia
entrelazaba sus bocas
en un mismo bocado
y así comieron
sin preocuparse
de los demás,
pero cuando
sólo quedó
una miga
ella se la llevó
al pico
y él enojado
se echó a volar.
Mientras dejaba
dos mitades de pan
sobre el suelo,
ella, nunca acertó
a descubrir por qué
se alejaba.

lunes, abril 28, 2008

XXVIII Palestina 28 A

Mirad a ese cabrón:
No da en el blanco
cuando mea
pero siempre acierta
cuando dispara misiles
contra muchachos
que nada saben de la guerra.

Y a ti los de TeleCinco
te han jodido la comida
con el cuerpo de esos críos:
pálidos, sin vida,
con el torso tapado
para evitar que veamos
la humillación de sus heridas.


Te atragantas
y tiras el tenedor
contra el plato
a la espera de que
la escatología del deporte
alivie tus remordimientos.

miércoles, abril 23, 2008

XXVII Nuevos horizontes

Cuando todavía tintineban en su cabeza
los hielosdel último trago de dolor
apareció ella,
elegante y mal hablada,
para darle un golpe de timón.
Giraron sus pasos tras aquel contoneo
que le llamabaa filas
como una ofrenda del misterio
y aunque todavía cojeaba del pecho
desde que le invadió
aquella alma en aquel cuerpo
tiene claroque habrá batalla,
hasta la muerte
o hasta el amor.

lunes, abril 21, 2008

XXVI Protesta latente

Soy un poeta en prácticas
que malvive
vendiendo versos de otros
en la puerta de las autoescuelas.
Un escritor becario
al que ponen a prueba
musas ignorantes
en las redacciones
de revistas con tetas.
Me buscan unos matones
, y tal vez también
algún novio resentido,
para dar buena cuenta
de mis piernas,
pero, por lo demás,
no me importa
que tras las esquinas
se rían de mí
las parejas
que aprovechan la primavera
y sus rincones.
Últimamente
cuando escribo
lo hago sobre el suelo
para que puedan leerme
los cabizbajos.

domingo, abril 20, 2008

XXV

Soy un animal nocturno.
Mi metrica convulsa
se me aparece
cada noche
con un cuerpo distinto
y así tejo poemas
a penelopes
que esperan
al último metro.
De vuelta a casa
deshilo los recuerdos
que no puedo olvidar
y bebo agua
para rellenar el hueco
que deja
un deseo insatisfecho.

viernes, abril 18, 2008

XXIV Bancos

Ahí fuera
la lluvia,
cae por caer
y las mujeres de la limpieza
terminan su turno.
Estoy a solas dentro de mí
encerrado
tras una piel
que ha aprendido a soportarse.
Pregunto y me respondo
sin esperar
nada ingenioso
que me haga reír.
Me siento
con un café en la mano
hasta que
la próxima cara conocida
se decida a saludarme.

XXIII Las flaquezas del sueño

Al leer
a mis poetas
creo que
ya está
todo escrito
y cuando repaso
después
mis poemas
se me antojan
hijos bastardos que
no pienso
(reconocer)

XXII Simposium

Se discutían
las huellas
que dejó
Manuel de Falla
en el arte
y él,
aburrido como estaba
en su sillón
sólo quería
llegar a casa
para encontrarte.

XXI Malecón

Sentados aquí
el vapor marino
me empaña las gafas
y quiero mirar
a la izquierda
en donde el Sol
se deja vencer
melancólico.
La brisa
ensordece las voces
y así
me escucho mejor.
Me siento
como el Atlántico
al que sólo le alivia
chocar contra un muro
que no va a derribar.

XX Rimas fáciles sobre un viaje a lo absurdo

Complejos planos,
largos planes
y caros proyectos.
Encargados,
investigadores
y expertos.
Periodo de supervisión,
tiempo de órdenes
y, por fín, visto bueno.
Diseñada,
fabricada
y preparada
para su lanzamiento
tras años de preparación
la nave sonda
explotó
al primer
intento.

miércoles, abril 16, 2008

XIX

Los tertulianos de las tres
cuentan
que una noche
se atrevió a irse
del bar
para no volver
y ella desde la barra
acertó a gritar
"¿Por qué?"
"Nena, es lo que hay"
y para amenizar el llanto
las cenizas de Lennon versionaron
en un descuido de Yoko
"Tu sabes lo que hiciste
Live and let die"

martes, abril 15, 2008

XVIII Mi Eric Clapton

Te conocí
cuando aún tenías
las manos lentas.
Yo tenía
mi Pattie Boyd
y una canción
para enamorarla.
Tarareaba Something
al ver caer
su peligroso flequillo
sobre sus gafas de sol.
Un día te ví
preparar tu guitarra
y puntear Lyla,
en aquel momento
comprendí
que el triángulo
al que habíamos
estado jugando
era ahora una línea recta
en la que no había
sitio para mí.
Guardé para dispararte
un par de canciones de rencor
pero pasados los años
el tiempo las cubrió
con el polvo del olvido.
Ahora que no hay odio
tal vez, a mi muerte,
prepares un concierto
en mi honor.

lunes, abril 14, 2008

XVII

No creas
que es imposible
que invada tu cama
otras veces
ya aprendí a volar
sin tener alas

No te creas a salvo
de mis letras
pues
cuando disparan
no tienen miedo
de dar en el blanco.

XVI Prometeo

Trato
y trato
de encontrar
la forma
de hacer rebotar
las estrellas
que quieren herirme
pero cada vez
cuerpos celestes
más fuertes
abollan mi coraza
y me enfurezco
a sabiendas
de que ni mi ira
ni mis cicatrices
harán
que los astros
cambien de órbita.

domingo, abril 13, 2008

XV Distancia

Hay poemas deformados
por el humo,
un humo gris
que nos ayuda
a no empujar
letras en la almohada
hasta formar
el nombre de una mujer
o el de un hombre.
Personas que no están
o que nunca estuvieron
pero a los que guardamos
sitio en la cama
por si deciden visitarnos
antes de dar
el último beso
a esa llama
que se acerca a la nariz.

sábado, abril 12, 2008

XIV Poemas para un amor ficticio

Con la ironía que me supone
saberme vivo
me dejo llevar
contra la corriente
y en el último whisky
me he dado cuenta
de que tengo muchas monedas
y muy poco dinero,
tengo muchas canciones
y sólo siete notas,
tengo muchas palabras
pero muy pocas letras,
tengo muchos latidos
pero sólo estas tú.

viernes, abril 11, 2008

XIII

Ahora
que mis dedos madrugan
y en la calle llueve,
yo no uso paraguas.
La vida que no tengo
pasa tan rápido
por debajo
de tus sábanas
que al despertarme
las gotas que salpicaron
nuestro cristal
ya estaban secas
y el mar de deseo
que agitaban
para tí
mis brazos
quedó en calma.

jueves, abril 10, 2008

XII

Noté reptando
por mi espalda
un sueño.
No llevaba
a ninguna parte,
a ningún lugar,
pero cuando
se hizo fuerte
en mi cabeza
quedó mi cuerpo alistado
a un ejército
de trasnochadores
que salen a buscar
y nunca encuentran.
Así fue
como tuve
que convertirme
por segunda vez
a la religión de las dudas.

domingo, abril 06, 2008

XI

Ocurre
que cada semana
estreno vida
y por ello
todos los domingos,
por la tarde,
desfallezco
ante el recuerdo
de esas siete
palabras en
mi calendario.
El tiempo
nos tortura
con estos minutos
vagos y estériles
que guardan
aún el olor
a vinagre
en las heridas
de la memoria.
Y aunque la resurreción
de cada lunes
no tarda en llegar
mientras los quinielistas
hacen cuentas
mis manos
cansadas de no tocarte
vuelven tristes
a la cama,
y otra vez
es el fín,
otra vez...
hasta mañana.

sábado, abril 05, 2008

Mis (nuestros)
héroes
tienen la piel
marcada
por el reloj.
Ya no tienen
memoria,
ni brazos
fuertes
con los que acunarnos.

Mis (nuestros)
héroes
no tienen
historias nuevas
que contar
pero cuentan
las historias
que no queremos
dejar de oír.

Mis héroes
se irán,
algún día,
y en la terrible
ausencia
de su despedida
se alzará
frente a mis ojos
el vivo recuerdo
de todas las hazañas
que nuestros héroes
nos dieron en vida.

miércoles, abril 02, 2008

Una tarde rebelde

Desnudos,
cuerpo a cuerpo
lucharemos
por lo que
todavía tiene sentido.
Por esas manos
de un niño
empujando un muro,
por esa lágrima
de una mujer
maltratada.
Y así sin ropa,
sin miedo,
haremos frente
contra la metralla
y ganaremos
nuestra libertad
cuerpo a cuerpo,
batalla a batalla,
por esas cosas
que todavía tienen sentido,
por ese labio
tuyo que grita
justicia
por esa sombra
que echaremos
a patadas.
Y si nos vencen
otros vendrán
y hombro a hombro,
sin miedo,
empujarán
el muro
que nosotros no derribamos.
Y así, cuerpo a cuerpo,
batalla a batalla,
lucharemos desnudos,
por nuestra libertad
contra la metralla,
la invisible metralla.

martes, abril 01, 2008

X Utopías salvajes

Pero
si al final
te atreves a pasar,
toma mi mano
y escribe con ella
los renglones
de una carta
de despedida,
démonos
al placer de no pensar
y si el tiempo
decide
cobrarnos
hasta el más mísero céntimo
déjame vivir de prestado
en la última curva
de tu infinita sonrisa.

IX

Volví
a la poesía,
y regresé
a un mundo
de musas
y maldiciones.
Al sabor
adictivo y peligroso
del que se siente
un maldito
recordándote.
Pero
no puedo
hacer otra cosa
que abrir bien
mi ventana
por si una de estas noches
pasas gritando
mi nombre por la calle.