martes, noviembre 28, 2006

Ángeles

No se dió cuenta de que iba en el mismo autobus hasta que estaba a punto de bajarse del 132. La miró y vió un pelo liso en el que le hubiese gustado sumergir la mano. Aquellos ojos podían dejar en ridículo el color de cualquier mar. Se había levantado casi al mismo tiempo que él, así que decidió esperar disimulando cerca de un kiosko para poder ver como pasaba por delante, pero ella se fue por otra calle y sólo pudo verla de espaldas. Aquella parte de atrás podía por sí sola hacer girar dos veces más rápido cualquier planeta del universo. Se enamoró durante tres minutos, después tuvo que esquivar una motocicleta en un paso de peatones y el susto dejo atrás el recuerdo de un amor fugaz.

lunes, noviembre 27, 2006

Calzas Largas

Forma parte de esos tipos
sin orgullos de su condición
camina con el cuello agachado
es el mítico hombre calzón.

Viste lo que su doña ordena
y come lo justo sin beber
cuando queda tiempo libre
le busca bricolaje su mujer.

Antes de dormir una vez al año
se entrega al goce de la carne.
aunque no aguanta a la suegra
come todos los domingos con su madre.

Etiquetado para siempre
con la lacra de calzonazos
sueña con fugarse a Cuba
y partir corazones en pedazos.


Hipoteca, pan, receta médica,
el diez minutos y el cupón.
Una batalla no es divertida
si fabricas tu trinchera en el salón.

domingo, noviembre 26, 2006

Domingos absurdos

Con los pies en el asfalto
con el dedo siempre arriba
si tuviera otra cosa que hacer
no haría autoestop a la deriva.

Sigue tu propio camino me dijiste
y yo no enconté ni cartel ni salida
que me indicará que ruta tenía que coger
para enterrar recuerdos y cerrar heridas.

Algunos tienen huellas, yo sueños
Otros persiguen estrellas,yo vuelo,
Perdí el tiempo rompiendo relojes
desperté cuando la copa llegó al suelo.

Cuando el viento sopla en contra
que poco importa saber remar
Malos tiempos para cansados bajeles
que ya no encuentran hueco en el mar.

Como si sólo hubiera una forma de andar
sigo girando sobre mis propios pasos
Si alguna vez me encuentro con la buena suerte
no creo que pueda perdonarle el retraso.

viernes, noviembre 24, 2006

Esquinas...

El era el rey del Sudoku y ella la repartidora que cada mañana le ofrecía el periódico en la misma esquina. Una mañana al recibir el papel él levantó la vista y descubrió una mujer a la que ni siquiera las manchas de tinta le tachaban la belleza. Ella por su parte le miró con la cara que ponen los dioses frente a los bichos raros.
Un día ella reunió todo el dinero necesario para su viaje a Cuba y dejó el trabajo, él jamás pudo reponerse.

miércoles, noviembre 22, 2006

¿?

¿Si el hombre de hojalata se encontra hoy con el Mago de Oz, todavía le pediría un corazón?

Guerra 4

La pólvora cuando llueve no funciona y el amor, por desgracia, a veces se alimenta de lágrimas. Sin embargo los dos elementos, en grandes cantidades, son capaces de derrumbar muros.

domingo, noviembre 19, 2006

Humo nº 8

Al llegar a casa, después del trabajo, le dolía tanto el cuerpo que nunca reparaba en que tenía corazón...

viernes, noviembre 17, 2006

Humo nº 7

El amor es como los potros, cuando se doma deja de ser salvaje.
El rigor dura lo que duran cuatro botones o una cremallera.
El sexo es como un viaje en metro, montas pero nunca sabes si llegarás a tiempo.
El olvido es siempre la siguiente esquina.

jueves, noviembre 16, 2006

Se enamoró de una mujer que siempre quiso ordenarle la cabeza pero que terminó revolviendole el corazón.

lunes, noviembre 13, 2006

Es de locos

Dicen que hace años un tipo quiso probar que el amor era una ciencia que mezclaba química con propiedades de la física. Al cabo de décadas de estudio tan sólo consiguió probar matemáticamente que no sabía resolver ningún problema.

A lo ausente

A mi dibujo en bolígrafo, al buen significado de las palabras, al sueño de un viaje compartido, a las partidas de cualquier juego que entretuviera más de diez minutos, a las conversaciones sin reparos, a las conversaciones elctrónicas, a mi nerviosismo cuando pensaba que había perdido la cartera, a los discos compartidos. A los postres fuera de hora, al helado con café y a las napolitanas de la esquina. A ese café de máquina y tostadas con tomate, y fotos de cuando fuimos pequeños en mi tablón.
Al juego en equipo, a nuestro inglés particular, a chistes absurdos que me hacían reir, a anécdotas de nuestros abuelas, a mi exageración, a tu exageración sobre mi exageración, a las noches sin beber, al sótano. Al trabajo en el campo, a mi forma de atar nudos en las parras. A tu examen de mis textos, a tus comentarios en el blog. A las máquinas de dardos y las mesas de billar, a todas las cosas que no enumeraré por falta de tiempo, a la amistad... a todos esos sentimentos que naufragaron en el tiempo, o en su defecto jamás recuperaron su valor.

Lo irracional

Lo irracional junto a la más amarga de las sonrisas. Las piedras a las que dió patadas siguen rodando por una calle, esa que transita siempre que quiere aliviar las penas. Tu puerta, tu número,tu teléfono y todas las cosas que almacena sin remedio, construyéndo a la persona patrón que comparar con cualquier nueva esperanza al amor.
Las locuras de las que arrepentirse, ayer su cabeza rodando aplastó la flor que crece en mitad de todos los escombros. Aún guarda servilletas de los restaurantes en los que devoró lentamente el tiempo buscando algún remedio contra la soledad. Si al menos tuviera con quien compararte, si al menos le importase su vida más que lo que importan las palabras de un periódico del mes pasado.
El otro día me contó que ya no cree en volver, pero todas las noches cree en volver. Lo irracional y un flequillo que se escapaba en coche. La más amarga de las sonrisas, los besos en quiebra son la religión del pesimista. Es irracional pero el otro día me dijo que siempre que se levanta piensa en ti.

viernes, noviembre 10, 2006

Mi desorden


Vuelvo a un pueblo de cuatro letras
donde maduran uvas y crecen amigos,
De vuelta, sin sentido, apetece sonreír
cuando enfilo desde lejos su camino.
Atrapado en un mar de atascos y sirenas
donde el hombre es un oso entorno al madroño,
me libero al clarear la luz sobre mi vieja ventana
en el pueblo donde huele distinto hasta el otoño.
Aspe, tirita y contempla viejas amistades
reunidas en templos de partida y café,
partiendo la pana, jugándonos a la bresca
la poca inocencia que nos queda por perder.
Cafeína, As de Copas, y valle de sarmientos
parral de besos nocturnos y baho en el coche
Cambio de piel, de trabajo, de carrera,
de wisky en el Época por cerveza en la Noche.
Madrugada de abrazos y viejas canciones
de eterna resaca y de domingos ganadores
que aunque más felices, los tiempos pasados
por ser días caducos, nunca fueron mejores.
Largas tardes de bolera y cine en Elche,
huyendo a la mínima del hastío del aburrimiento
si se tercia un valentín algo corto de cola
si se cambia la rueda por una noche en el puerto.
Ante tanto ayer y tanto presente
huelga decir, y a ello me remito,
que aunque ocupe en otra ciudad un lugar,
éste siempre será, también, mi sitio.

miércoles, noviembre 08, 2006

Sin poder escuchar, sin la música, sin la voz, sin el silencio, sin la risa de Pepe tras un minuto en su pulmón, sin una guitarra, sin la voz del amor camino de la cama. Sin el estridente ruido de mis latidos, sin el chasquido de otro Carlos cuando las cosas salen bien. Sin el resoplo del hastío cuando las cosas no salen todo lo bien que debieran, sin la monotonía de una clase gris, sin todas las notas de una canción que me hacía llorar, sin Andrés, sin Julián y sin Ariel.
Sin la reprimenda amable de una amable reprimida, sin los acordes de una guitarra acústica que pronto mutará de piel, sin el sonido del tren al llegar y al partir, sin partir hacía ti cada vez que te escucho, sin la piedra de un mechero fundiendo la piedra de un amigo mientras de fondo suena La Cabra Mecánica. Sin campanas, sin mí, sin todos los dichos que nunca entendí, sin despertadores, sin las canciones que siempre canto, sin Joaquín, Robe y Juan Manuel.
Ayer soñe que moría, sin morir, tan sólo ensordecía.

martes, noviembre 07, 2006

Más lluvia...todavía más lluvia

Tras limpiarlas con la camiseta se coloca las gafas bajo la lluvia. Mitiga el camino a casa en el último cigarrillo de un paquete arrugado en el bolsillo. El humo le hace toser ideas, en la primera arcada sueña con el sol dentro de su habitación, en la segunda repite los errores de todos los amores, que son el mismo con distintas caras, no hay tercera, sólo una amplia calada de intoxicación consentida.
La vida se apaga al compás de una palmera de agua que salpica hasta la última gota del poco ánimo que le quedaba, el coche sigue su camino y allí, calado, frente al letrero de un Bar al que se le ha caído la A se sienta sobre un charco. Más vacío que el hemiclo en día de partido, como las leyes absurdas que nunca se incumplen, llora y todo cesa bajo las nubes.
Un barco de papel viaja surcando una pequeña rambla en el adoquín, lo toma y lo abre..."estoy detrás de ti"... mira tras su espalda y nadie se asoma, al volver a su postura ella le aparta el pelo de la cara y le besa la frente, después huye. Nunca antes la había visto pero ya tiene suficientes razones para amarla...

lunes, noviembre 06, 2006

Suerte inversa (retomando el ciclo Calamaro)



Una vez me enamoré de un dibujo animado con un sólo ojo, de una deportista que anunciaba dulces, de una chica enamorada de otra chica, de ti, de la mujer que servía cafés, de la despeinada que me ofrecía periódicos, del olor de las sábanas mojadas del sudor del sexo, de mil palabras que no llevaban a ningún lado, de una sóla imagen que me arrebataba la vida, de la esquina tras la que te escondías, de una chica que bailaba con tipos duros.
Otras veces me enamoré de sonrisas que nunca sonreían, de tus vestidos bajo la cama, de la Luna, de otras lunas, de cuerpos sin cara que se arrancaban a bailar en una noche de disfraces, de viajes que no hice, de los semáforos en rojo que me ayudaron a verte en otro coche,...
Tocaba frenar y me frenaron, ahora estoy a la espera... soy un hombre de peso con rodillas de hojalata...una fiera con muelas de madera...últimamente mi ombligo ocupa todo mi blog...la suerte es inversamente proporcional a mi crecimiento.

sábado, noviembre 04, 2006

Peleas con la almohada

¿Es qué no hay sueño en este rincón del planeta? Mi almohada me planta batalla, yo le abrazo, no quiero que se escape.
No te vayas almohada, te abrazaré hasta que la mañana nos dibuje un nuevo cielo. Por favor, tengo miedo a no encontrar motivos para despertar si concilio el sueño, no me abandones, quédate conmigo. Ya se que son las tres menos diez de la mañana y todavía no te he tocado pero es que no consigo que los párpados me pesen.
No te marches, te lo suplico, no quiero sentirme solo, aquí tumbado sin ti, quédate a mi lado. Quédate hoy, que mirar al futuro es encontrar un espejo en el que se refleja el pasado. Tengo trabada la mirada de tanto imaginar cosas que no debo, te lo ruego hazme compañía.
Necesito pisotear el ayer...protégeme de esos sueños, esos malos sueños que me asfixian, acercame una piedra y dame fuerza para romper el cristal que me impide avanzar, estoy harto de golpearme siempre contra los mismos muros transparentes, haz que pase de todo... haz que todo pase.

viernes, noviembre 03, 2006

Día/Lluvia


Enemigo potencial de los paraguas, también de las mujeres asesinas que los portan sin reparar en los demás. Estampa urbana en un día de lluvia, los obreros se refugian bajo el andamio. Las niñas se bajan la falda hasta las rodillas y las madres van a buscar a sus hijos en coche.

Poco a poco las calles son ríos y como no soy ingrato me dejo mojar por la lluvia. Es un día gris y también está nublado, el cielo y yo. Se pone el semáforo en rojo y las bocinas se desbocan para ver quien es el gilipoyas más insolente en menos tiempo.

El metro no huele a lluvia, huele a una mezcla de sudor y rabia, de falta de tiempo y religiones baratas. Un Walker Texas Ranger persigue a un niño que se ha colado de un salto en la línea dos, ojalá resbale y su sentido de la autoridad se vaya a paseo. Por lo demás, un chico de otro país vende impermeables de todo a cien en una boca del infierno.

El impacto está aún por llegar y al próximo tren le faltan siete minutos por hacer su entrada. Me piro a casa, no me gusta ese niñato que acaba de insultar al vendedor de periódicos porque la prensa está mojada, pasa al lado de mi y reprimo las ganas de partirle la cara, hoy estoy pacífico pero me irrita demasiado. Me tomo mi tiempo y abro la puerta bajo la lluvia.

En casa, miro por la ventana, tengo la extraña sensación de que algo está por llegar...