viernes, noviembre 10, 2006

Mi desorden


Vuelvo a un pueblo de cuatro letras
donde maduran uvas y crecen amigos,
De vuelta, sin sentido, apetece sonreír
cuando enfilo desde lejos su camino.
Atrapado en un mar de atascos y sirenas
donde el hombre es un oso entorno al madroño,
me libero al clarear la luz sobre mi vieja ventana
en el pueblo donde huele distinto hasta el otoño.
Aspe, tirita y contempla viejas amistades
reunidas en templos de partida y café,
partiendo la pana, jugándonos a la bresca
la poca inocencia que nos queda por perder.
Cafeína, As de Copas, y valle de sarmientos
parral de besos nocturnos y baho en el coche
Cambio de piel, de trabajo, de carrera,
de wisky en el Época por cerveza en la Noche.
Madrugada de abrazos y viejas canciones
de eterna resaca y de domingos ganadores
que aunque más felices, los tiempos pasados
por ser días caducos, nunca fueron mejores.
Largas tardes de bolera y cine en Elche,
huyendo a la mínima del hastío del aburrimiento
si se tercia un valentín algo corto de cola
si se cambia la rueda por una noche en el puerto.
Ante tanto ayer y tanto presente
huelga decir, y a ello me remito,
que aunque ocupe en otra ciudad un lugar,
éste siempre será, también, mi sitio.

4 comentarios:

chipi dijo...

Ole AsPE!!! vaya viciada a las cartas nos hemos pegao hoy en el café, a ver si nos vemos esta oche y nos tomamos unas cervecicas (bueno yo una cocacola). besos

babicasdenagel dijo...

di q si q aspe es muxo aspe, me laegra q pienses asi de tu pueblo...

Eno dijo...

la rutina del pueblo es más apreciada cuanto de más lejos se mira, a Aspe más pequeño y con menos letras, le caben más recuerdos y más sentimientos que a Madrid y Barcelona, el Aspe que a veces abandonamos siempre se quedará con algo nuestro

Rôvënty dijo...

en alguna noche madrileña, alguien lee y siente. Y sonríe