sábado, diciembre 29, 2007

y aún más ajena

Está en todo. En las viejas fotos y los viejos viajes. En las palabras sin intención del algún niño, está tras la calle, está en las discusiones, está en otros labios. Él está tratando de hacer la compra pero sin ella no sabe qué es lo que le apetece comer. Ella está en el frío del invierno, en el olor a café de las tardes estrechas. Él está desdibujado, desdencantado. Empuja perdido el carrito pero ella puebla todas las calles y todos los estantes de este macabro supermercado.
Ellos ya estarán en casa con los pies calientes, la música puesta y la ropa enmadejada en el suelo y mientras, él, sólo ha sido capaz de decidir que no necesita suavizante con olor a melocotón. Él se va a rendir y echará al fuego la lista de la compra. Ella se le aparecerá en todas las canciones, en todas las películas, en cualquier decisión absurda de su madre. Ella estará en los tics de alguna camarera o en el pelo de alguna aprendiz de princesa. Él se planteará un nuevo rumbo y terminará encallando en la vieja playa en la que ella, desnuda, le pidió que nunca separarán aquellos cuerpos húmedos. Él llorará frente a ese mar y ella ajena, calentará sus manos entre las piernas de otro hombre. Nunca serán otra vez ellos pero a él le costará mucho más aprender a caminar sin tener donde apoyarse.

viernes, diciembre 28, 2007

Recapitulando...

Vidas que dejé cruzadas vienen persiguiéndome...
Quique González

Me gustaría que este año hubiese sido tan sólo una gran inocentada. Se han repartidos hostias y me han tocado más de las que estaba dispuesto a encajar. Tranquilos, todo tiene su límite, todas las despedidas se despiden alguna vez. Ya he puesto la mejilla tantas veces que no sé cual es la otra. No, o tal vez sí, guardo rencor. Hay mil maneras de huir de mi vida pero no soporto la falta de elegancia. No soporto la languidez, ni tampoco la falsedad de esas palabras que suenan a discursode amor atormentado.
El 2007 fue un año impar y todos sabemos que para las cosas más indecentes se necesitan, al menos, dos personas. Tu (vosotras) te lo pierdes. No pienso hacer buenos propósitos. No voy a dejar el wisky y no creo pierda peso. No voy a morderme el puño y tal vez alguno se lleve un par de regalos en la cara, pero eso, my friends son los gajes de jugar con fuego. Please, Don´t Disturb reza la entrada a mi corazón. Supongo que el desorden es el mejor estado para una mente que busca sin querer encontrar. Doy las gracias a todos los que tuvieron que aguantarme y más aún a los que me sufrieron. Habrá a otros que (allá cada uno con su conciencia) ríen agusto con mis líneas. Dice un refrán que arrieros somos... ya dije que no hay rencores, eso sí, que os folle un pez.

jueves, diciembre 27, 2007

Ella estaba sentada al borde de la silla. Permanecía ajena a él, a él y a todos. Sus pequeños labios se hacían minúsculos al hablar. No pudo más que imaginar su fragancia y aún así se le antojó la muestra más feaciente de que aquella mujer era de otro mundo. Sus ojos vivos articulaban una de las miradas más penetrantes de cuantas había mirado.

Ella ajena, bebía un café a sorbos. Su mano mesaba un pelo moreno, liso, que recorría la piel de tal forma que según se dispusieran los mechones sobre el cuello aquella mujer parecía tierna o salvaje. A él siempre le gustó mezclar y perdido en la lejana cercanía de aquellos ojos no pudo más que suspirar al verla levantarse. Sus delicadas curvas estrecharon su pecho. Su cuerpo femenino contrastaba con su forma de caminar.

Ella marchó sin prisa. Salió del bar y se dirigió a casa. El pagó su café y corrió a la puerta. Cuando la alcanzó ella ya giraba por la esquina, ajena a que desde la otra parte de la calle un hombre desconocido había puesto nombre a todas sus caricias...

sábado, diciembre 22, 2007

Mitades

Estaba dormitando en mi asiento. El vaivén cálido del tren acunaba mi serena resaca. Más allá del abismo, estrecho pero lejano, que separa a cada viajero, un hombre de pelo cano y su sobrina treintañera conversaban. Estaba yo dormitando en mi asiento, con la conciencia exiliada en algún sombrío recuerdo. Sin embargo, escuche nítidamente como el hombre de pelo cano y voz grave decía: "Las cosas ya no son como éran. Fíjate si será así que han desaparecido la mitad de las cosas de los libros". Y juro que estaba yo dormitando en mi asiento, pero el cálido vaivén del tren acunó mi serena resaca hacía otro rincón nunca habitado.
Allí hallé a un Sancho cabizbajo que sólo sabía labrar con destreza. Iba de sus mulas a los aperos sin que nadie se parara a saludarle. Su pragmatismo nunca tuvo recompensa. Le habían borrado del mapa mundi de sus venturas la posiblidad de ser un valiente escudero. Pero eso nadie lo sabía. Ahora, sin la mitad del libro, él era el loco y la Mancha llana e infinita le condenaba a mirar melancólico a sus molinos. No corrió mejor suerte Sherezade, como ninfa tuvo algún amante valeroso pero ninguno con el suficiente arrojo cruel para agudizar su ingenio. Dicen que terminó loca, discutiendo a voces con imaginarios personajes que anidaba en sus entrañas. Jose Arcadio Buendía no encontró una Úrsula en la que perpetuar su especie y Macondo se extinguió a la vez que el viejo arrugado perecía junto a su árbol. Y que me dicen de Penélope, se casó con algún ciudadano formal y tuvo tres hijas, la historia privó a Grecia de sus tapices.
Estaba yo dormitando en mi asiento, mientras el cálido vaivén del tren acunaba mi serena resaca. Y tuve que despertar de un sobresalto. No pude soportar la idea de que al final de mi novela obviaran con alevosía la narración de nuestro encuentro fugaz, el calor de tu rostro y el tacto suave de tu alma pasajera.

viernes, diciembre 21, 2007

Bajas pasiones



No lo vimos más que al final. Cuando ya tenía el pelo corto y el tabique derruido. Lo vimos cuando lloraba en Estados Unidos '94 y cuando disparaba perdigones contra su sombra de ángel caído. Lo vimos cuando se tintaba de rubio y cuando colgó las botas... Nos hablaron de un mesías pagano y también de un tramposo pendenciero. Nos dijeron que no fue para tanto pero también nos contaron que cuando él la cogía el rival temblaba...
Agunos veneran hasta la mano que zurció el primer diez en su camiseta. Barcelona, Napoles, Sevilla, Boca,... Hoy lo ví driblar y driblar... ví a una novia en su día de boda corriendo detrás de él... ví el mundial del 86 y la infame Iglesia Maradoniana. También he visto su Ernesto Guevara tatuado en la piel... He visto sus lágrimas y su obesidad mórbida. He visto las patadas contra el Athletic y el gol contra Inglaterra. Dice la canción del Potro que "si Jesús tropezó porque él no tendría que hacerlo"...

Hoy lo ví correr en el Azteca, hoy lo ví marcar y levantar el puño al cielo. Toda una lección de elegancia. El mejor gol no mercía las absurdas celebraciones de ahora. Hoy ví a al grada llorar y no seré yo quien diga que bajó del cielo. No seré yo quien lo crucifique y tampoco quien lo resucite. Pero hoy, lo ví correr, girar sobre si, driblar y marcar... Hoy lo ví y pensé, que si existiese un poco de justicia poética, ante tanto partido del siglo, la pelota debería parir a otro mito moderno.

jueves, diciembre 20, 2007

Masculinidad

El chasquido de sus dedos alerta al botones. Se aleja caminando en línea, nunca levanta un píe sin que el otro haya tocado tierra. El baho de las alcantarillas asciende con formas de mujer. Al llegar a casa, enciende el viejo aparato de música. Mientras el saxofonista improvisa, él revisa su contestador. Doce mensajes, nada importante.
Desde el día en que su cara ilustró un anuncio de jabones siempre tuvo fama de mujeriego. Dicen que la nominación al Oscar le valió para que las mujeres hicieran cola a las puertas de su casa, cuentan incluso que alguna amante despechada se encadenó al cabezal de su cama en un intento desesperado para reconquistar su amor. En el último homenaje post mortem que Hollywood brindó a un guionista se cuenta que la mismísima mujer del productor de moda se atrevió a coquetear con él. Desde su primer papel como protagonista sus sonrisas se conviriteron en una de las principales causas de las discusiones matrimoniales, incluso costó algún que otro divorcio. Es la envidia de todos los niños bien del East Side y el ídolo para sus viejos amigos, a los que nunca olvidó, los obreros de la doce. Siempre se le tuvo como el héroe americano, incluso el presidente en persona le entregó el galardón como Embajador de la patria. El mes pasado la revista Playboy le dedicó un especial a su masculinidad.
El galán termina de ducharse y se seca con cuidado el cuerpo. Se afeita apurando el rasurado. Dos gotas de perfume. La ropa espera doblada en la cama. Siempre se introduce primero la manga izquierda de la camisa. Cuando termina de vestirse se da cuenta de que tiembla. Está tan nervioso que ha olvidado los gemelos. Al llegar al restaurante lo encuentra sentado en la mesa de siempre. En el bolsillo de su traje un pañuelo elegante. El Marlboro encendido y una copa de Jack Daniels le han ayudado a mitigar la espera. Cenan pasta y juegan al pocker. De vuelta a casa, detienen el coche en doble fila y se besan como dos chiquillos. En la calle un cartel de cinco por siete metros anuncia su nueva película en la que dicen ha cortejado con éxito a la acrtiz más deseada del momento.

domingo, diciembre 09, 2007

- Tendrá ud. que acompañarnos.
- Vaya, hace tiempo que no salgo con nadie y se puede saber a dónde vamos-
- Ya se lo he dicho, al calabozo-
- ¿Allí tienen el Marca?
- Oiga, está ud. acusado de la muerte de tres hombre
- ...y serán cuatro si no puedo comprobar la quiniela