sábado, diciembre 29, 2007

y aún más ajena

Está en todo. En las viejas fotos y los viejos viajes. En las palabras sin intención del algún niño, está tras la calle, está en las discusiones, está en otros labios. Él está tratando de hacer la compra pero sin ella no sabe qué es lo que le apetece comer. Ella está en el frío del invierno, en el olor a café de las tardes estrechas. Él está desdibujado, desdencantado. Empuja perdido el carrito pero ella puebla todas las calles y todos los estantes de este macabro supermercado.
Ellos ya estarán en casa con los pies calientes, la música puesta y la ropa enmadejada en el suelo y mientras, él, sólo ha sido capaz de decidir que no necesita suavizante con olor a melocotón. Él se va a rendir y echará al fuego la lista de la compra. Ella se le aparecerá en todas las canciones, en todas las películas, en cualquier decisión absurda de su madre. Ella estará en los tics de alguna camarera o en el pelo de alguna aprendiz de princesa. Él se planteará un nuevo rumbo y terminará encallando en la vieja playa en la que ella, desnuda, le pidió que nunca separarán aquellos cuerpos húmedos. Él llorará frente a ese mar y ella ajena, calentará sus manos entre las piernas de otro hombre. Nunca serán otra vez ellos pero a él le costará mucho más aprender a caminar sin tener donde apoyarse.

1 comentario:

gErT dijo...

Está en todo, tú lo has dicho. En el texto, en mí cuando lo leo. En tí, si quieres. En tí, repito, pero aún no lo sabéis ninguno.