miércoles, julio 29, 2009

Aspe, madrugada del día 28.

Al abuelo Pepe, un hombre bueno.

Hoy, en algún lugar resuenan,
huecos de honda nostalgia,
carros y mulas con borlones negros.

En ese rincón, también,
tirita de frío el carbón inglés
y llora de pena el seis doble.

Qué lejos quedan las Islas canarias
escondidas en la triste melancolía del tango
Puente el Baño 348, segundo piso y taller.

Te miro mientras fuera
anuncia un gallo vacío de rabia
los primeros cantos de la última mañana.

En tu ojo estéril y entreabierto
todavía brilla el clavel rojo de galán
asido a la solapa del tiempo.

Tal vez miras para asegurarte de que al final,
siempre quedan los nietos y se marcha el abuelo,
de que aunque muere el hombre, ya nace el recuerdo.

viernes, julio 17, 2009

Cualquier día habrá otra guerra,
algo así como la Tercera,
y hasta que los vencedores
no hagan películas de ello
no sabremos quienes son los buenos
y quienes eran los malos.

Esta vez no necesitarán despertar los tanques
ni siquiera harán falta las balas,
bastará con activar la guerra submarina
que hace tiempo flota en nuestras venas.

En esa otra guerra,
aflorará el residuo tóxico del amor a la nación
como desperdicios de los que no supimos deshacernos,
y enfrascados en el uso de un léxico absurdo
como "fuego amigo" o como "bomba inteligente"
nos escupiremos unos a otros
lenguas de fuego, ráfagas de odio.

Cuando esa guerra llegue,
antes de que la bauticen como la Tercera,
seguiré al pie de la letra el manual de los cobardes
pues siempre pensé que es mejor salir corriendo
que anidar cien años de odio hasta la revancha.
Será un alivio haber muerto antes
de que los generales llamen a fila a los poetas,
pues aunque prometan setenta años de reediciones
yo no quiero que mi apellido y mis proezas
tales como salir huyendo de los uniformes
adornen el alféizar de mis viejas ventanas.

martes, julio 07, 2009

Fui un estúpido,
huí de todas las personas
que alguna vez quisieron
aliviarme el vinagre de las heridas.

Así,
en mi patria libre de insultos que devolver
en ese rincón solitario del colchón
me creí tal vez a salvo de derrotas.

Por eso,
fui siempre la vía de servicio
de pasiones con tres carriles
y disfruté de mis contradicciones
hasta que el amor me dejó en la cuneta.

Concierto dolor

"This was in another century
Somewhere near the summer’s end
The fahrenheit was frightening
I was awake the whole weekend"
The lucksmiths

Les escupí dos veces la misma gracia
y a la tercera ya nadie se rió.

El público estaba sentado
y el batería tocaba de pie.

Yo no quería quedarme en casa
y ellos se dejaban escuchar.

Hasta allí me siguieron las deudas
y también tuve que pagarles la entrada.

Fue como abrazarse en el vacío
antes de astillarse la columna.

Nos separaban seis estaciones de metro
y dos océanos hasta las antípodas.

Juro que no los había visto en mi vida
pero cuando acabaron me sentí muy mal.

Me mantuve toda la noche despierto
por si regresaba a mi dolor la amnistía del olvido.

Ya no hubo remedio.
Cuando se apagó aquel escenario
la ausencia volvió a crecer como un tumor
y aunque quise volver a cerrar los ojos
ya no encontré motivos para soñar.