domingo, septiembre 23, 2007

Harto de coleccionar botellas
con licor de fracasos,
el perro faldero,
que nunca aprendió a ladrar,
dilapidó el paradigma
del discurso fácil
para agradar al personal

Rompió todos los vasos
que aún tenían carmín.
Salió a la calle
con intención de ser
el discípulo aventajado de Caín.

Like a rollin stone
buscó a todos sus enemigos
a los que creía haber perdonado
a los que había obviado tanto tiempo
When Jhony cogió su fusil...

En el ultimo momento le tembló el pulso. Oyó como se reían de él, quería disparar contra el olvido pero terminó volándose el corazón. Hay hombres que no nacieron para ser héroes.

lunes, septiembre 03, 2007

Vicios y Virtudes de mi rincón II

Vicio nº 2

Las paredes altas hacen que el humo se arremoline sobre las lámparas. Nunca ha habido demasiada luz y a veces me pregunto quién quiere leer un periódico mientras todo el mundo le ve. Supongo que hay gente a la que le pone que le observen, adoran con altivez que pase una vieja y escudriñe sus gestos. La ridícula aristocrácia del pueblo, trasnochada y figurona, se dedica a aparentar. Su horrible mueca de sonrisa perpetua no esconde la ignorancia de quienes sólo supieron ser hijos de.

Virtud nº 3
Hoy las banderas del Recreo tienen un crespón negro por la muerte de otro socio. Cada vez hay menos dominó en las mesas y más coches en la calle. Sin embargo, esa hora de partida y anís regala vida a los abuelos. No hay mayor orgullo que un nieto, por eso siempre hay algún euro (por poca pensión que hubiere) para que invites a la novia o te compres pipas. A la hora de comer se despuebla, desnudas las sillas de ancianas posaderas se dan un respiro...al menos hasta que la legión de canas haya saciado el hambre.

Mi rincón: Vicios y Virtudes I

Vicio nº 1:

Un codazo. El rumor viaja de boca en boca, de oído en oreja, y así se desvirtúan las informaciones. Es un pueblo que habita bajo las persianas, con sus abuelas francotiradoras tras los cristales. Tambíen algo hay de eso en las cafeterías, donde una conversación despiadada puede hacer que un café se enfríe hasta poner en duda su ingestión. A veces hablar, mal, es una religión tan necesaria como el pan.

Virtud nº 1:

En nuestra esquina vemos coches pasar. La gente no es puntual. Mientras, apuro el último bocado de cualquier cosa. Nos hemos "arreglado", puesto de sábado nuestras mentes y recubierto nuestro hígado de paciencia. Las noches aquí hay que alegrarlas con ingenio. Es cómo tener que representar mil obras siempre con el mismo escenario. Aun así, la noche se pone de nuestra parte. Alea jacta est, cada nuevo rito nocturno es un brindis contra el olvido.