lunes, febrero 16, 2009

Vi al invierno extinguirse entre sus labios
con el último brillo de aquel escote de luna creciente.
Recuerdo que ella tenía una sonrisa tóxica
con la que me hubiera dejado contaminar
pero su mirada estaba llena de grietas
y quiso jugar a derrotarme con sólo una frase.

Mis labios se apuntalaban en la noche
pero la sangre me hervía bajo los párpados
la ví perderse con el agravante de la nocturnidad
y antes de que la moneda cayera por alguna cara
utilicé un último guiño para encender su recuerdo
en mitad de la penumbra de mi habitación vacía.

Me perdoné mi fracaso y su reproche
y deseé que sólo yo reparara en ella aquella noche.

martes, febrero 10, 2009

Bipolar

Mi mal humor es
un refugio frágil
que se derumba con el viento
y cuando río,
mi sonrisa muere
en un destello que arde
sobre la geografía de la noche.

Una palabra, tal vez dos
y el tacto del tiempo
sobre la costumbre pendular
que alberga mi ánimo
me sirven de coraza.
en la busca de un par
que nunca enuentro.

Tal vez porque ya no creo
en las medias mitades
tal vez porque para mí
ya sólo hay luz o hay silencio.
Caminarás con la cabeza alta
entre el silbido de las balas
y el llanto de los niños,
entre el frío que soportan
los que perdieron sus casas
mientras la noche arde en sus tejados
en un cielo de bombas
en un infierno de estrellas.

Pero tu sabes que mañana
el trayecto del sueño
comienza en el polvo
que levanta tu rabia.
No te han matado,
ellos no contaban con eso,
te levantarás esta noche
y te sacudirás la tierra,
sortearás los cadáveres
vadearás los cráteres
y desde ese lugar
donde las bombas
siempre caen en el mismo lugar
saldrás a la calle para contarlo.
Sólo el silencio es la muerte
y cuando creas ya no queda nada
todavía nos queda la voz.

miércoles, febrero 04, 2009

Mamá

Tumbada frente al mar
tu mirada se nutre
de pequeñas decepciones
y de sutiles alegrías.

Para que cicatrice tu rutina
juegas con el horizonte
y te dejas ir con las olas
hasta que tu piel se arruga
en torno a ese baile de pliegues
crecido en la yema de tus dedos.

Sacudes la toalla y la tarde
y la noche emerge entre la arena
después, en el coche
mientras vuelves a casa
y el salitre te escama la espalda
escuchas la música de siempre
y nuestro mundo vuelve a girar.
Las palabras que nunca te digo
tú ya las conoces en otros versos
pero te son extrañas en mis labios.

Guardo silencio por miedo
a que confundas las curvas de mi amor
con el vuelo de un ave pasajera.

Tengo una colección de poemas para disparar
duda de mí y teme mis manos
como yo dudo de tu amor y temo a tu silencio.

Llamada perdida

No comprendo por qué me llamaste
y tampoco por qué mis latidos
se han amalgamado al ver tu nombre
sobreimpresionado en la pantalla del tiempo.

Suena tu voz ya sin el tacto del cariño
y busco las señales del viejo amor que nos unía
en los requiebros de tus frases inocentes.

Preguntas si yo estoy bien
e imagino en mi cama que lo haces
sólo para poder descansar sin remordimentos
mesando otro cabello sobre la almohada.

Llueve y tantean tus palabras mi nostalgia.
Estaba bien
pero me siento mucho más sólo desde tu llamada.