miércoles, marzo 25, 2009

Medianoche 2/3

Sucede siempre del mismo modo.

La encuentro perdido entre los bancos
cuando ya no me queda orgullo ni tiempo.

Primero la observo de pies a cintura
y me detengo al sur más inmediato
justo al pie de mi deseo asimétrico.

Nunca soy soy capaz de cruzarle la mirada
tal vez, para evitar que su parpadeo absoluto
se convierta en obstáculo invisible a mis sueños.

Para evadirme finjo leer cualquier libro cercano
pero todas letras esculpen al unísono sus labios,
entonces mis nervios se asoman al abismo
y quedo inmóvil frente a su sombra
mientras el universo late en segundo plano.

Cuando se va la realidad se me despierta
y su ausencia me trae de nuevo a la nostalgia.
Después, a medianoche sobre mi colchón
me entretengo con su recuerdo,
pero para entonces ya sólo soy capaz de imaginar
el enigma de su voz y 2/3 partes de su belleza.

martes, marzo 10, 2009

Papá

Sigues al sol hasta las cimas
en ese laberinto de sendas
que tus huellas descifran
que tus pasos alimentan.

Arriba, das la cara al valle
y otorgas tu espalda al mundo
mientras dejas que el tomillo y el cantueso
te arañen el aroma de la nostalgia.

Cuando el planeta se nos escapa por poniente
y la tarde blande su último eco
sobre la piel tersa de la noche
regresas una vez más al camino.

Fuera habrá quien no entienda
que enmarañado a ese refugio de la soledad
late el universo de tus pensamientos
se esconde el secreto de tu calma

Pero aquí, mientras abres la puerta
y respiramos tu olor de montaña
una sensación invade la casa
y todo vuelve a girar.

viernes, marzo 06, 2009

F/*

[brillaba en el silencio
la tercera variación de Goldberg]

Antes de tu visita

yo tosía mi propio canon
ensimismado en un libro
que hablaba de García Madero.

Algó iluminó la ventana,
el fuego entre las estrellas
fue la amenaza precoz
de aquel recuerdo incandescente.

No me atreví a mirar dos veces
por miedo a que tu desnudez fuese real
asi que apuré mi asfixia y cerré los ojos

Fue entonces cuando lo ví arder entre mis pupilas
con la furia mansa del sol de poniente.
Era tu cuerpo, se estaba descifrando.

Sentí como se rendían mis párpados
que hasta ahora te eran insurgentes.

[En aquel sueño estabas tú
yo te cobijaba en mi cauce
y aunque eras muy distinta
me acostumbré a ti
como el río se acostumbra a la corriente]


Recuerdo que al despertar
ya no Lucía el fuego entre las nubes
y tu ausencia me helaba el sudor.
Supe entonces que tal como viniste
te irías a ocupar otros sueños.

[Y ya no quise volver a dormir]

domingo, marzo 01, 2009

Vieja habitación.

Mi pared es el refugio
de una arista de mi infancia
desde donde se tripulé los domingos
desde donde practico la nostalgia.
El dietario donde se escriben
las mayúcsculas de los días
y el punto final de las noches.
Mi pared esconde el rumor
del mar del puerto Ítaca
allá donde se mecen mis sueños
entre las las grietas de la mañana.
Mi pared es, tal vez,
mi única noción de patria
mi único lugar de estancia
la silueta enegrecida de mi cuerpo
sobre la sombra blanca de mi calma.