martes, marzo 10, 2009

Papá

Sigues al sol hasta las cimas
en ese laberinto de sendas
que tus huellas descifran
que tus pasos alimentan.

Arriba, das la cara al valle
y otorgas tu espalda al mundo
mientras dejas que el tomillo y el cantueso
te arañen el aroma de la nostalgia.

Cuando el planeta se nos escapa por poniente
y la tarde blande su último eco
sobre la piel tersa de la noche
regresas una vez más al camino.

Fuera habrá quien no entienda
que enmarañado a ese refugio de la soledad
late el universo de tus pensamientos
se esconde el secreto de tu calma

Pero aquí, mientras abres la puerta
y respiramos tu olor de montaña
una sensación invade la casa
y todo vuelve a girar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Precioso como siempre!