Sigues al sol hasta las cimas
en ese laberinto de sendas
que tus huellas descifran
que tus pasos alimentan.
Arriba, das la cara al valle
y otorgas tu espalda al mundo
mientras dejas que el tomillo y el cantueso
te arañen el aroma de la nostalgia.
Cuando el planeta se nos escapa por poniente
y la tarde blande su último eco
sobre la piel tersa de la noche
regresas una vez más al camino.
Fuera habrá quien no entienda
que enmarañado a ese refugio de la soledad
late el universo de tus pensamientos
se esconde el secreto de tu calma
Pero aquí, mientras abres la puerta
y respiramos tu olor de montaña
una sensación invade la casa
y todo vuelve a girar.
martes, marzo 10, 2009
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1 comentario:
Precioso como siempre!
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