Cualquier día habrá otra guerra,
algo así como la Tercera,
y hasta que los vencedores
no hagan películas de ello
no sabremos quienes son los buenos
y quienes eran los malos.
algo así como la Tercera,
y hasta que los vencedores
no hagan películas de ello
no sabremos quienes son los buenos
y quienes eran los malos.
Esta vez no necesitarán despertar los tanques
ni siquiera harán falta las balas,
bastará con activar la guerra submarina
que hace tiempo flota en nuestras venas.
En esa otra guerra,
aflorará el residuo tóxico del amor a la nación
como desperdicios de los que no supimos deshacernos,
y enfrascados en el uso de un léxico absurdo
como "fuego amigo" o como "bomba inteligente"
nos escupiremos unos a otros
lenguas de fuego, ráfagas de odio.
Cuando esa guerra llegue,
antes de que la bauticen como la Tercera,
seguiré al pie de la letra el manual de los cobardes
pues siempre pensé que es mejor salir corriendo
que anidar cien años de odio hasta la revancha.
Será un alivio haber muerto antes
de que los generales llamen a fila a los poetas,
pues aunque prometan setenta años de reediciones
yo no quiero que mi apellido y mis proezas
tales como salir huyendo de los uniformes
adornen el alféizar de mis viejas ventanas.
1 comentario:
Los poetas luchan a diario contra su enemigo crónico:la tristeza.
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