viernes, noviembre 03, 2006

Día/Lluvia


Enemigo potencial de los paraguas, también de las mujeres asesinas que los portan sin reparar en los demás. Estampa urbana en un día de lluvia, los obreros se refugian bajo el andamio. Las niñas se bajan la falda hasta las rodillas y las madres van a buscar a sus hijos en coche.

Poco a poco las calles son ríos y como no soy ingrato me dejo mojar por la lluvia. Es un día gris y también está nublado, el cielo y yo. Se pone el semáforo en rojo y las bocinas se desbocan para ver quien es el gilipoyas más insolente en menos tiempo.

El metro no huele a lluvia, huele a una mezcla de sudor y rabia, de falta de tiempo y religiones baratas. Un Walker Texas Ranger persigue a un niño que se ha colado de un salto en la línea dos, ojalá resbale y su sentido de la autoridad se vaya a paseo. Por lo demás, un chico de otro país vende impermeables de todo a cien en una boca del infierno.

El impacto está aún por llegar y al próximo tren le faltan siete minutos por hacer su entrada. Me piro a casa, no me gusta ese niñato que acaba de insultar al vendedor de periódicos porque la prensa está mojada, pasa al lado de mi y reprimo las ganas de partirle la cara, hoy estoy pacífico pero me irrita demasiado. Me tomo mi tiempo y abro la puerta bajo la lluvia.

En casa, miro por la ventana, tengo la extraña sensación de que algo está por llegar...

1 comentario:

Eno dijo...

Míralo por otro lado, podría ser peor, aquí ni si quiera llueve...
y si no llueve el cielo llovemos nosotros, por lo menos yo.