martes, octubre 31, 2006

Sobre tumbas ajenas




Salud, hora de brindar en el cementerio. A la luz de la Luna, sobre la tumba de mi bisabuelo, para festejar todo lo que hicieron y deshicieron los pasados antes. Las muertes recientes son tristes pero a la larga todas son inevitables, me lo explicó la calavera que liaba humo con la ayuda de siete dedos invisibles.
Tras las cortinas de un panteón que mi abuelo forjó, duermen juntos el hijo del ebanista y la hermana del banquero. La muerte nos iguala a casi todos, menos a los que siendo vivos viven muertos, eso es lo que quiso hacerme ver un jóven de 113 años.
Uno de noviembre, hasta los más pobres tienen flores y los más olvidados reciben el trasero de las viudas del difunto la tumba de enfrente. La muerte nos eleva a altares que nunca pudimos ocupar en vida. Ya lo dijo un genio, no sabrás cuanto te quieren hasta que hayas muerto... calaveras y diablitos... sintonía soledad en directo desde cualquier cementerio... y el frío sin llegar

3 comentarios:

Idiomalicantino dijo...

Y morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres...

Hasta entonces, disfruten del show!

gErT dijo...

la muerte no nos iguala a todos, hasta en eso hay comparaciones...

un apunte aparte: por qué la noche de halloween la gente se disfraza de lo que le da la real gana y no con nada relacionado con el tema?

eno dijo...

verás la última frase de tu texto como la primera del mio...
bss

*siempre hay tiempo para cervezas con viejas amistades...