lunes, octubre 23, 2006

A lo ajeno

A la singladura del salmón, a la rebeldía de un empleado de banca, al sapo que no sabe croar. También al adolescente problemático que no quiere conjugar el presente contínuo y al abuelo orgulloso que no tuvo un pasado perfecto. Al chimpancé que comparte genes conmigo, al Paraná, a los raíles del Altaria, a la maraña de pelo que se cuela por el fregadero. Al país que nunca visité pero que al que siempre quise ir, a las mala lenguas y a las buenas intenciones, al peatón y al conductor ofuscado en meter el coche en un vado, a las partidas de cartas, a las cartas partidas en cada ruptura. Por supuesto, al sonido vacío de una cerverza al abrise... a las huellas que deja una mujer desnuda al salir de la ducha, al pasillo de una facultad, a la facultad de inventar, al inventor del ventilador, a los sellos de pegatina. También a las persianas que bostezan y a todas las cosas que permanecen ajenas a que en algún lugar de la ciudad una pareja se hace el amor mientras una cafetera se quema.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta kr

Idiomalicantino dijo...

Espero que escribas algo más sobre los amantes del café.

gErT dijo...

hazle una oda al sonido vacío de dos cervezas al abrirse, habiendo usado de posavasos nuestras conversaciones.

eno dijo...

cuando nuestras ajenas ciudades se juntarán de nuevo en nuestro pasado común? cuando nos volveremos a ver por aspe?