martes, octubre 17, 2006

Pasajes

La palabra nación la delimitaban sus costillas, quiero decir que podía ser turco y a la vez chileno sin cambiarse de camisa. Tropezaba las veces que hiciera falta hasta dar con la piedra que buscaba. No era rápido pero era urgente. Sin ser solemne hablaba utilizando un gran vocabulario. Tenía tanta autoridad como un gusano pero se hacía respetar tanto como un león.
No era sabio pero acertaba a dar respuestas, no era un genio pero casi siempre estaba despeinado. Era irresistible para las mujeres y para los policías, los dos querían que durmiera cerca. Jamás quiso atarse a un rincón del mundo y tenía la costumbre de cortarse las raices de vez en cuando. Puede que fuera el amor, puede que fueran las deudas, un día huyó llevándose con el su guitarra, su atril y su corbata. Nunca supe su nombre, no creo que lo tuviera.

1 comentario:

Rodrigo dijo...

El capitán de su calle vaya!