lunes, octubre 02, 2006

Run, run, baby, run


Mi lágrima, la última, esperando a ser vertida. Los viejos discos están rayados, yo también. En mi salón hay un actor secundario que no aprendió bien el guión y repite una y otra vez la misma toma, al fin el final es siempre el mismo.
Memorizo alguna frase de una nueva canción y la llevo dentro todo el día, te veo y se me olvida, por dónde caerá el próximo rayo. Ya no se quién detendrá el tren a nuestro paso. El rock suena más sucio que nunca, el otoño cubre el camino de vuelta a algún lugar, a cualquier lugar.
Dónde está la trampa, en que paso se hundiran los nuestros. Necesito un coche y una carretera, también necesito saber conducir pero eso no es lo principal, necesito un coche y una carretera. Las viejas cintas de mi padre, un coche y una carretera, el rock y la huida que todos me plantean.
Mañana no es más verdad que un amor eterno. Nadie viaja conmigo, pero espera la próxima estación de servicio para cambiar de coche. En cualquier momento alguién irá a por mi, o todo se derrumbará, por dónde caerá el próximo rayo. Voy a conducir hasta llegar al próximo horizonte, siempre hasta el próximo horizonte, yo, una carretera, el rock y las viejas cintas de mi padre. No pienso bajarme del coche, por si alguien decide dispararme de nuevo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

lo mas importante no es el coxe ni la carretera...es elegir el destino y la forma de llegar a el.Si no viajas acompañado preguntate si es xq tal vez es lo q quieres

eno dijo...

El horizonte no está más lejos que nuestros sueños, al avanzar con el paso pesado del otoño pisamos hojas secas que se rompen como nuestros corazones.
Y esque el corazón de un soñador es más frágil que el de cualquier otra persona, pero a tí que te voy a contar...