lunes, noviembre 13, 2006

A lo ausente

A mi dibujo en bolígrafo, al buen significado de las palabras, al sueño de un viaje compartido, a las partidas de cualquier juego que entretuviera más de diez minutos, a las conversaciones sin reparos, a las conversaciones elctrónicas, a mi nerviosismo cuando pensaba que había perdido la cartera, a los discos compartidos. A los postres fuera de hora, al helado con café y a las napolitanas de la esquina. A ese café de máquina y tostadas con tomate, y fotos de cuando fuimos pequeños en mi tablón.
Al juego en equipo, a nuestro inglés particular, a chistes absurdos que me hacían reir, a anécdotas de nuestros abuelas, a mi exageración, a tu exageración sobre mi exageración, a las noches sin beber, al sótano. Al trabajo en el campo, a mi forma de atar nudos en las parras. A tu examen de mis textos, a tus comentarios en el blog. A las máquinas de dardos y las mesas de billar, a todas las cosas que no enumeraré por falta de tiempo, a la amistad... a todos esos sentimentos que naufragaron en el tiempo, o en su defecto jamás recuperaron su valor.

2 comentarios:

Eno dijo...

A lo ausente?

No son pocas las partidas que nos quedan por jugar con cartas sucias por el chocolate de una napolitana de asencio; y entre chinchón y chinchón, si me dejas apuntar, por detras de las hojas, con un boli ruinoso, te hago un dibujo. Prometido.
Para que lo ausente y lo pasado vuelva a ser presente y muy cercano.

PeReA dijo...

A lo ausente y a lo presente, porque todo sigue en nuestra memoria y quizá algun dia cuando seamos mayores volvamos a recordarlo con una sonrisa en la cara y todas las ausencias se convertirán en anécdotas. Todo esto es icono de nuestras vidas, porque tenemos que darle mucha forma hasta que coja la talla adecuada. A lo ausente por ser nuestras herramientas de perfilar y por unirnos al recordar.