miércoles, noviembre 08, 2006

Sin poder escuchar, sin la música, sin la voz, sin el silencio, sin la risa de Pepe tras un minuto en su pulmón, sin una guitarra, sin la voz del amor camino de la cama. Sin el estridente ruido de mis latidos, sin el chasquido de otro Carlos cuando las cosas salen bien. Sin el resoplo del hastío cuando las cosas no salen todo lo bien que debieran, sin la monotonía de una clase gris, sin todas las notas de una canción que me hacía llorar, sin Andrés, sin Julián y sin Ariel.
Sin la reprimenda amable de una amable reprimida, sin los acordes de una guitarra acústica que pronto mutará de piel, sin el sonido del tren al llegar y al partir, sin partir hacía ti cada vez que te escucho, sin la piedra de un mechero fundiendo la piedra de un amigo mientras de fondo suena La Cabra Mecánica. Sin campanas, sin mí, sin todos los dichos que nunca entendí, sin despertadores, sin las canciones que siempre canto, sin Joaquín, Robe y Juan Manuel.
Ayer soñe que moría, sin morir, tan sólo ensordecía.

1 comentario:

gErT dijo...

Yo ayer sin salir, sin verte, sin alguien que se moje en los charcos este domingo, o me pida perdón cien veces por cualquier cosa sin tener por qué pedirlo, sin canciones argentinas, sin poder celebrar cómo el Rayo ganó y el Hércules no, sin unas copas de ron aliñadas con hierba, sin poder escribir textos a medias, sin dejar de ver en curro torres del valencia la c.torres, sin poder cantar ramón a dúo o improvisar alguna rumba con sentimiento y quizá sin sentido, sin tener a nadie que rellene mi vaso cuando está vacío, sin comentarios en el blog...