Ahí fuera
la lluvia,
cae por caer
y las mujeres de la limpieza
terminan su turno.
Estoy a solas dentro de mí
encerrado
tras una piel
que ha aprendido a soportarse.
Pregunto y me respondo
sin esperar
nada ingenioso
que me haga reír.
Me siento
con un café en la mano
hasta que
la próxima cara conocida
se decida a saludarme.
viernes, abril 18, 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
5 comentarios:
No es poca cosa aprender a soportarse dentro de la piel de cada uno.
Saludos
Che ké lástima. No me he podido centrar en tu poema. Y no es por ponerme quisquillosa ni na, pero como ya me he quedado pensando en que siempre hablamos de mujeres de la limpieza y no de personal de limpieza.... pues eso, que no me he concentrao en el resto.
Pero vendré a releerlo intentando ke mi mente no se distraiga con esas pekeñeces... Un beso!!
soportarse...cuando podré...
mil besos
soportarse...cuando podré...
mil besos
"Estoy (...)encerrado tras una piel que ha aprendido a soportarse".
Volví a releer el podema. No me gusta esto!! Si uno ha de aprender a soportarse me da la sensación de que es porque se repugna a sí mismo. Y no... que pena, no.
Publicar un comentario