viernes, abril 18, 2008

XXIV Bancos

Ahí fuera
la lluvia,
cae por caer
y las mujeres de la limpieza
terminan su turno.
Estoy a solas dentro de mí
encerrado
tras una piel
que ha aprendido a soportarse.
Pregunto y me respondo
sin esperar
nada ingenioso
que me haga reír.
Me siento
con un café en la mano
hasta que
la próxima cara conocida
se decida a saludarme.

5 comentarios:

Cariátides dijo...

No es poca cosa aprender a soportarse dentro de la piel de cada uno.

Saludos

chimita dijo...

Che ké lástima. No me he podido centrar en tu poema. Y no es por ponerme quisquillosa ni na, pero como ya me he quedado pensando en que siempre hablamos de mujeres de la limpieza y no de personal de limpieza.... pues eso, que no me he concentrao en el resto.
Pero vendré a releerlo intentando ke mi mente no se distraiga con esas pekeñeces... Un beso!!

Enredada dijo...

soportarse...cuando podré...
mil besos

Enredada dijo...

soportarse...cuando podré...
mil besos

chimita dijo...

"Estoy (...)encerrado tras una piel que ha aprendido a soportarse".
Volví a releer el podema. No me gusta esto!! Si uno ha de aprender a soportarse me da la sensación de que es porque se repugna a sí mismo. Y no... que pena, no.