martes, enero 13, 2009

Solsticios

Es tan injusto que la noche más larga
de todas las que pueblan el calendario
sea una fría muesca en el fusil del invierno
que ojalá pudieramos invertir el orden
para contemplarnos desnudos bajo una luna
que amarrase estrellas fugaces frente al puerto.
Del mismo modo muere un junio vacío
donde el día más largo del año
es tan sólo una tarde eterna de verano.
Si yo supiera cambiar para ti la noche por el día
nos cobijariamos del viento tras las ventanas
para que después al caer la tarde
en un ocaso furtivo lejos del crepitar de las farolas
nuestros cuerpos anudados sobre la fragilidad del tiempo
iluminaran firmes el camino al paraiso.

1 comentario:

chimita dijo...

Pero no sabes...