viernes, enero 09, 2009

En la ventana bailan
espesos copos de nieve,
que como balas heladas
coquetean con nosotros
debatiendo su ataque furtivo
entre helarnos de lleno el corazón
o tatuarnos para siempre la memoria.

Dibujan frías diagonales
como los besos que nos dimos
cuando aun no existía el invierno
uno a uno copos frágiles
derretidos a destiempo
por el suave tacto de tus labios
o por el ardor guerrero de las mañanas.
Uno a uno nada,
mas juntos nos sepultaron
sin remedio alguno
bajo las sábanas,
y después llegó el hielo
tus resbalones,
mis caídas
y la fragilidad de nuestras pisadas.

Fue inevitable arojar la sal y decirnos adiós en una de esas despedidas que no precisan de último beso. Al menos hasta que otra de esas nevadas nos despierte a voces una mañana para reclamar que volvamos a unir entre la nieve mis versos, nuestros labios y tus balas.

3 comentarios:

Laura dijo...

No tengo mucho para decir... simplemente me ha parecido precioso y cálido para esta mañana fría de enero.

Un abrazo.

chimita dijo...

Lo tuyo, perla, son siempre las caídas ;)
... no es metáfora, las caídas de "me resbalo y me caigo".
Un besoooooo

Incomprendida dijo...

me encanta lo de "tatuarnos para siempre la memoria".
Esperemos que no haya mchas más nevadas porque Madrid parece estar al borde de su fin... un desastre!