domingo, enero 18, 2009

A veces, las estrellas no se reflejan en la escarcha
y el rumor de tráfico se atraganta en el insomnio.
Entonces bajo el asfalto arde el infinito
donde se cruzan las líneas paralelas
presas de aquel punto de fuga
en el que se edifican las percepciones.

Nos encontramos y sin conocernos
nos saludamos entre la mala hierba perenne
que crece al margen de las baldosas
como puntos cardinales de un mismo mapa
como vértices de un eneágono abierto
a una ciudad de múltiples dimensiones

Cerca del fin las avenidas desembocan en la madrugada
para interrogar de un soplo nuestras miserias
y pagamos el peaje de la huída
a ese lugar donde me arde Madrid
como crestas de olas que viajan rumbo a Ítaca
Allí donde en tus labios
se mece por un instante el tránsito del deseo
para inventar en un segundo el mar de Madrid

Y,
es tan preciso ese momento
que siempre justifico que al día siguiente
una supernova estalle en mi cabeza.

2 comentarios:

JOHAN dijo...

Dice Baudelaire:

"C'est un univers morne à l'horizon plombé,/
Où nagent dans la nuit l'horreur et le blasphème;"
[Es un universo triste de horizonte plúmbeo, donde flotan en la noche el horror y la blasfemia]
Muy bueno, Charlie.

Incomprendida dijo...

Muy bueno...

"Si las puertas de la percepción se abriesen, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito"
William Blake