martes, abril 28, 2009

El Universo,
nacido a vuerza de colisiones fortuitas
entre una colmena de asfalto
y un viejo nido de sábanas limpias,
se me contrae en el último compás de espera.

Esta noche,
en la que por primera vez
siento el zumbido de los años
empotrarse contra el quitamiedos de mis dudas,
el mundo que soñaba comerme se me atraganta.

La prudencia,
a la que tantas veces evité
a la que tantas veces después he buscado
cuando ya no se puede encontrar,
se alistó a la batalla de mis calendarios.

Nada soy sin mi pasado,
ayer, el último trago
fue como llevar flores a la tumba de mi infancia.

2 comentarios:

Muma dijo...

Como se hace esperar usted!! pensé que había dejado acéfala su Republica. Me alegra saber que su poesía goza de buena salud. Me recordó al Demian de Hesse, me gusto mucho.
Besos

Anónimo dijo...

El tiempo y el corazón casi nunca llevan el mismo ritmo. Eso me lo enseñaste tú.

Ya teníamos ganas de ti, esta vez te hiciste de rogar..

Pulga.