miércoles, mayo 06, 2009

No ha hecho falta, en este caso,
la aparición inesperada de Walter Gropius.
Mi alma mucho antes se fue con otro,
desde entonces no sé muy bien
que jurisdicción gobierna en mi mirada
me cobijo en el fraude de mis pensamientos
recostando las miserias de este mayo desnudo
que en otros años me dió crédito.

No ha sido necesario, por esta vez,
que se me diagnosticara un fallo en la válvula.
Mis latidos carecían de compás mucho antes,
desde entonces sólo he podido juzgarme
sin que otros labios poblaran mis intenciones.
Cayó sobre mí como un lobo sobre la carne
la etiqueta merecida de mediocre
sin que hiciera falta para ello que nadie muriera.
Si no he tenido tiempo de engendrar ideas
cómo pudiera haberme perpetuado en un vientre.

Sin embargo lo peor de todo para mí es
que antes de mi muerte nunca habré sido capaz
de escribir si quiera una sola sinfonía.

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