miércoles, mayo 20, 2009

Este edificio que usted contempla
se levanta con la arrogancia del ignorante
y encierra los vicios de Narciso
que empañan la virtud de los sabios.
De qué libertad hablamos
si todavía no crecen aquí
entre la maleza de los panfletos
las hojas de fértiles de los libros.
Coincidirá conmigo profesor
que para atribuir sin contemplaciones
a una facultad la condición de facultad
debe arder el fuego de la duda
y no las brasas del temor a la columna.

Mire a a los caras que se aburren,
son las mismas que critican con necedad
el placer de la lectura
y encontrará en todas ellas
a los valientes que violan al lenguaje
por un puñado de exclusivas.

Mire a sus colegas apoltornados
como temen al lápiz
como huyen del pensamiento activo,
mire como blanden la lengua
ante la masa que escapa del poeta
y dígame si alguna vez ejercieron
más profesión que la de cínicos.

Y cuando por fín desaparezca
el rubor en sus gestos
coincidirá conmigo profesor
que, entre usted y yo,
esta facultad todavía no existe.

2 comentarios:

La noche de los grillos dijo...

La falta de ese pensamiento activo es el peor mal de nuestra facultad, de muchas otras, y de nuestro tiempo en general. Nos cuesta demasiado coger las riendas de nuestra vida, a lo mejor porque es más fácil diluirse y menospreciarse en medio de tanta abundancia.

Me encanta como escribes :)

gErT dijo...

Y eso que no tuvimos tiempo de hacer nuestra revolución de la luz, nuestras propuestas de fin de curso...
La facultad no es un edificio, gracias a dios. Es la capacidad de realizar algo.

Y a pesar de sonar a crítico oportunista y gafapasta (según lo enviado por Luis) podría ser un homenaje a Benedetti o tienes el ritmo latino en el pensamiento?? (algún ejercicio preparatorio para el futuro quizás?)