sábado, julio 07, 2007

"Vendrá la muerte y tendrá tus ojos"
Era un asesino con talento. Mataba por vicio y era extraodinariamente creativo en su trabajo. Mató con un destornillador al afinador de pianos, con una inyección al practicante, al profesor lo envenenó con tinta roja,... la policía siempre decía estar tras sus pasos hasta que un día apareció el comisario de la Calle la Luna con la cara pateada y asfixiado con el cordón de sus zapatos.

En televisión aseguraban que la sangre terminaría por manchar todos los pañuelos. Los presentadores le pusieron motes ridículos que le irritaban demasiado: "el sanguinario de Lavapiés", "el loco de Tirso", "la loca de Chueca",... pero lo cierto es que nadie conocía su veradera identidad.

Una noche, una anciana encontró agonizando en su portal al rostro de moda en Tele Séptima. El SAMUR dijo que se le había ido la mano con la droga, pero en la papelina que encontraron en su bolsillo alguien había escrito "Yo nunca uso pañuelos".
Durante un tiempo le gustó andar con putas, jamás había tocado a una mujer, le encantaba tratarlas como reinas. Se enamoró de una pequeña morena que hacía la noche en Jacometrezzo. Pasaba por allí todos los días cuando caía el Sol para pagarle hasta el amanecer. Nunca le besó más que la mejilla, gastó mucho dinero en retenerla sólo para él. Al principio dudo si contarle todo, quería sacarla de la calle.
Un día se bajo en Callao con un caja de bombones, un anillo de oro y un ramo de rosas. Tras la esquina ella se subía a un Seat Ibiza y se alejaba hacía Santo Domingo... En el boletín de las dos de la mañana una becaria informó que un hombre casado y con tres hijos había muerto de un infarto frente a la Fnac...
Tres años más tarde un músico venido a menos confesó ser "la loca de Chueca". Por fín las madres de Argüelles respiraron tranquilas. Sus discos se vendieron como la espuma y tras cumplir 12 de sus 2000 años de condena salió en régimen de libertad condicional. Aquella noche se organizó una cena en la SGAE a la que acudieron los príncipes para celebrar su reinserción.
"Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo asomar
un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo."
Cesare Pavese

4 comentarios:

chimita dijo...

Me ha gustado mucho. Pero como soy así de un poco cortica no me he enterado bien de si el músico k confiesa era el asesino o uno k aprovecha la oportunidad... no era el asesino no?
Por otro lado k intrigante la doble faceta de asesino y hombre enamorado... ké miedito

Anónimo dijo...

debe ser de las pocas cosas que sin necesidad de leyes ni decretos nos hace realmente iguales los unos a los otros, y al mismo tiempo es la propia muerte la que nos hace sentirnos vivos mientras se la espera.tal y como le pasa a la "loca de chueca".
en la costitucion española deberia haber un articulo que reze mas o enos asi:
"Esos reyes poderosos que vemos por escrituras
ya pasadas
con casos tristes llorosos, fueron sus buenas venturas
trastornadas
así que no ha cosa fuerte, que a Papa, emperadores
y prelados
así los trata la muerte como a los pobres pastores
de ganado".
para el purpus del cabes.

gErT dijo...

las madres sí, pero sobre todo las abuelas de argüelles respiran más que tranquilas.

Anónimo dijo...

axo! eres pobrisimo! llevas tres semanas con el mismo post,a ver si te dejas las tetas de esa revista en la que dices trabajar y actualizas un poquito.