El viento es tímido con las nubes
antes de que la luz se acune
sobre la piel del Tiergarten.
Amarrados a la calma que proporciona
una cara conocida entre un mar de extraños
esperamos que nos inunde la noche
mientras los niños juegan al escondite
entre las piedras del monumento al Holocausto.
Hemos disparado fotografías con automático
para conocer Alemania en 10 segundos.
Conscientes de que años después será la nostalgia
la que dispare contra nosotros
nos dejamos habitar por la cerveza
hasta que la calle nos engulla
bajo los párpados de Berlín.
En algún lugar dos hombres diferentes dirán
"Mírate, alguna vez fuimos esos".
Ron
Hace 1 día
2 comentarios:
Nos enfrentamos a la ciega realidad que muere en las batallas inconscientes
Mientras se lo puedan decir el uno al otro todo estará bien.
Publicar un comentario en la entrada