viernes, julio 21, 2006

Con el agua a favor, la vida en contra


Ernesto, nomenclatura de guerrilla, nació salmón. Apartando gota a gota las olas del mar. Se dirigía al origen, sin caminar por la orilla, remontando derrotas antes del fin. Sin hundir la cabeza ningún momento, respira por las branquias de la esperanza. Esa que le hace pensar que el mundo no es tan infinito.
El oxígeno no es necesario cuando se come amor y la Luna no se pone en los días claros. Ernesto ama más allá de tiempos verbales a un par femenino. No se siente tan solo entre el líquido cuando ella bracea a su lado. Incluso a veces se permiten aislarse del agua y, entre las rocas, se entregan al calor.
Nadie les ha enseñado a librar batallas por su cuenta, y aunque Ernesto no lo entiende ahora ya son tres entre las olas. Un nuevo camino, la lucha empieza a diluirse. Abrazado a la fuerza de la corriente, se deja arrastrar por la vida, a veces mala vida. Ya no lucha por remontar el río. El agua sigue su curso y el camino es más fácil cuando no se opone a la inercia. Ernesto no le hace honor a su nombre y se arrodilla ante la adversidad, dice que no se le ha olvidado nadar pero muchos ya le han visto tragar agua.

1 comentario:

gErT dijo...

Diría tantas cosas...
1) "sólo los peces muertos siguen la corriente"
2) Estudios recientes dicen que al menos el 90% de los salmones que remontan una corriente nacieron en ella.

3)Como me enseñaron en el colegio, los salmones mueren tras procrear...

¿sale barato ser salmón?
Encantado de verte de nuevo por estos lares, desovando tus textos