sábado, enero 21, 2006

Número 2



El Número Dos despertaba distante. Rebaños somnolientos uníamos en cuestión de veinte minutos el espacio que separa una punta del pueblo con la otra. En esas cuestas fue donde aprendimos a odiar los relojes, a maldecir los despertadores chillones y el ruido de motocicletas sin silenciador. Como un anuncio de inmobiliaria "Totalmente equipado, a estrenar...". Vaya si lo estrenamos! Nunca fuí tan jóven como en esas aulas, nunca fuí tan feliz... 17 años y pelo corto, pantorillas firmes y escasa grasa. El Número Dos anclado en la sierra nos llamaba. Amigos pasajeros y amigos que atracaron para siempre en mi puerto respondieron como yo a esa llamada.
Anécdotas a granel. De las cosas que conocíamos el número dos era lo más parecido a un oasis. Tenía agua, árboles y camellos, muchos camellos. Agustín y sus termostatos, Claudio y su problema de altura. Moninos que subían escaleras por mal comportamiento. Rubén saliendo del armario... José Miguel buscando el aire libre y volando sobre Lorena. ¿Quién a roto la puerta? Hemos sido todos...castigados...bueno jefe ha sido Jacob... Ruben saliendo del armario...
Hoy el I.E.S. Número Dos tiene artrosis. Se cae y no tiene ni diez años. Será que no pudo soportar el peso de nuestra partida. Será que siempre quisimos volar de él y ahora su recuerdo planea a menudo sobre nosotros. El IES está enfermo y si cae habrán otros IES y no importará... al menos oficialmente no importará... los que ahora somos veteranos sentiremos que algo que nos perteneció se esfuma para siempre... será el fín de las utopías. El lugar donde aprendimos a llorar y a reir, a fugarse las clases y a chapar... y a tantas tantas cosas...ese lugar no puede irse. Los ordenadores a los que pusimos entre todos los cables, los paneles de corcho, las probetas que se rompían muy facilmente. Las mesas de laboratorio que arrastré mano a mano con el Cuerno (ahora en prisión preventiva) no pueden irsé de ahi. Nosotoros levantamos ese instituto y el nos levantó la inocencia. Cúantos lunes de resaca vivimos entre bostezos...cuantos recreos mendigando bocadillos...cuanta pena si el Número dos muere. El Numero dos está enfermo....tiene artrosis en el alma

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