sábado, diciembre 02, 2006

Gilipoyeces en el blog

La verdad es una mentira sin escapatoria y el amor una perversión de todas las mentiras cosidas con hilos frágiles. Tengo miedo a ver reflejada en el espejo esa parte de mí que nunca quiero ver. Sucede que una vez me creí libre de todo pecado y tiré una piedra contra mi propio tejado. Me temo que he rebasado esa extraña línea entre la soledad y la locura. El alcohol ya no mitiga las noches y si miro por la ventana los días grises me parecen una putada.
Por la calle vagan dos niñas del brazo, vestidas como si fuera la última noche de juerga en Las Vegas. Ellas todavían creen en que hay cosas para siempre, en realidad ellas todavía creen en algo. Demasiado tarde para que otros tengan convicciones.
Si se hiciese una fila de personas y se pidiera que aquel que quisiera tener la oportunidad de ser feliz diera un paso al frente quedaríamos todos un paso por delante...

1 comentario:

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

La felicidad no es una opción satisfactoria, sólo la lucidez nos aproxima al dolor, verdadero rostro.