Encendió el último cigarrillo del paquete, puso música francesa y se sentó frente a la ventana a esperar la lluvia. No llovió pero el cigarro se consumió en sus labios, apuró las últimas canciones, ordenó la habitación, es decir, puso aquí lo que quitó de allá. Resolvió dos crucigramas, inventándose la última palabra, dejó la cena hecha y compró una revista. Contestó tres llamadas, tomó un taxi, le encontró apoyado en la farola. Esperando la lluvia, buscando entre los bolsillos los restos del último cigarrillo. Se dieron la mano, sin hablar pasearon por las calles respirando el uno del otro, se abrazaron y también se besaron en silencio. Fueron al cine y no mediaron palabra. Bajaron por donde subieron y ella tomó un taxi. El le despidió con la mano. Se alejaron pensando más en el otro que en ellos mismos. Al abrir la puerta de casa empezó a llover, bendita afonía.
sábado, marzo 17, 2007
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6 comentarios:
seguro que luego se volvió a sentar frente a la ventana, cuando la lluvia ya le acompañaba, y empezó a plantearse si todo aquello había ocurrido de verdad...
seguro que luego se volvió a sentar frente a la ventana, cuando la lluvia ya le acompañaba, y empezó a plantearse si todo aquello había ocurrido de verdad...
los caminos del amor son magicos y hermosos, che buen post, me gusto, un gusto pasar por aca....
Seguro que aunque no hablaran se dijeron miles de cosas.
Bonita historia, ya se echaba de menos que actualizaras.
a veces las palabras sobran y pueden llegar a estropear los momentos...eso lo sabemos tu y yo.
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